DURANGO. La comunidad educativa de la Escuela Secundaria Estatal No. 4 “José Vasconcelos” rindió este lunes un emotivo homenaje a Gabriel Alonso, el niño de 12 años que falleció tras ser alcanzado por una bala perdida durante un enfrentamiento armado la semana pasada en la carretera Durango-Zacatecas.
Estudiantes, maestros y personal administrativo realizaron el último pase de lista en memoria del menor, quien formaba parte del salón 1B: “Ríos Herrera, Gabriel Alonso… ¡Presente!”, mencionó Sandra Ríos, maestra de Gabriel Alonso.
Sus compañeros lo recordaron como un alumno alegre, deportista, servicial y comprometido con sus estudios y actividades escolares: “Hoy recordamos a Gabriel Alonso, cuyo paso por esta escuela deja una huella que no se borra, su ausencia se siente y su recuerdo permanece entre nosotros”, señaló el jefe de grupo del salón de Gabriel.
“Definitivamente triste, cuando recibí la noticia estaba… no sabía cómo reaccionar, era algo que no me esperaba”, dijo una de sus compañeras, de quien se omite su identidad al ser menor de edad.
Ante el impacto emocional en el grupo, los docentes dedicaron parte de la jornada de regreso a clases para dialogar con los alumnos sobre la violencia que aqueja al país y sus consecuencias en la vida cotidiana: “Pues ellos se sienten muy sorprendidos, no alcanzan a entender que está pasando, porque esto, entonces es nuestra labor como maestros pues explicarles de una manera más digerible para que ellos puedan entender y puedan pues sobrellevar lo que nos está presentando esta vida ahorita”, agregó la maestra Sandra Ríos.
Brenda Herrera, madre de Gabriel, visiblemente resignada, expresó su dolor por la inseguridad que convierte a la ciudadanía en víctima colateral. Confió en que la trágica muerte de su hijo despierte mayor empatía social y contribuya a generar cambios reales en la protección de la población: “Y definitivamente este mundo no es seguro, hay mucha maldad, la maldad caminó (…) que no puede ser posible que una familia, una madre, unos niños no puedan viajar, no puedan hacer visitas a lugares turísticos, a carreteras y esperar la muerte de sus hijos”.
El menor fue sepultado el jueves pasado en el panteón Valle de los Sabinos. Este lunes, su butaca permaneció vacía en el aula, recordando silenciosamente la pérdida irreparable.

