ZACATECAS. Al caer la noche en la colonia Pánfilo Natera cuando el tráfico disminuye, un pequeño puesto a un lado de la avenida Ferrocarril atrae a sus comensales con el olor a carne asada y tortilla recién calentada: Taquitos de la Vía, donde podrás encontrar una buena orden de tacos.
Sin letreros luminosos ni franquicias de por medio, pero con una historia de vida, esfuerzo y sazón, nacieron los Taquitos de la Vía, un negocio familiar que surgió cuando la falta de empleo obligó a buscar una nueva forma de salir adelante.
Francisco García y su esposa Claudia relataron que no concibieron este negocio como un gran proyecto empresarial, sino como una decisión necesaria.
Francisco compartió que se quedó sin trabajo y la economía comenzó a apretar. “No hubo de otra”, resume mientras atiende el puesto y revisa la parrilla. “La alternativa fue emprender con lo que conocíamos desde casa: los tacos”.
OFICIO FAMILIAR
El oficio no les era ajeno. En la familia ya existía tradición: la madre de Claudia vendía tacos y, en ese mismo lugar, un tío de Francisco ofrecía tacos de tripas durante los 90. Con ese respaldo y la urgencia de generar ingresos, ambos decidieron intentarlo.
Casi de un día para otro levantaron el puesto y comenzaron a ofrecer tacos al público, con la esperanza de que el sabor hablara por ellos. Hoy, el menú es amplio y pensado para todos los gustos: tripa, bistec, pastor, adobada, birria, cabeza, quesadillas y hasta hamburguesas.
Si hay un rey indiscutible en la parrilla, ése es el taco de tripa. “Es el que más buscan”, aseguró Francisco, pues aunque todo se vende de manera constante, este manjar tiene clientes fieles que regresan noche tras noche.
El secreto, explicó, no está solo en la carne, sino también en los acompañamientos. Las salsas son hechas en casa: la especial de chile de árbol, además de la de tomate y la chilena. A ello se suman cebollitas asadas, papas, tostadas y limones que completan cada orden.
Aquí el plato llega bien servido y sin prisas. El negocio funciona con una regla clara: se atiende hasta que se acaba el último taco.
VISÍTALOS
Los Taquitos de la Vía abren de lunes a domingo, a partir de las 19:30 horas y hasta que se venda la última orden. Algunas noches son tranquilas, en otras el puesto se llena de vecinos, trabajadores y curiosos que ya saben dónde comer bien sin gastar de más.
Más allá del menú, la historia se cocina a fuego lento. Es la de una pareja que, ante la falta de oportunidades laborales, decidió no quedarse de brazos cruzados. “El sazón manda”, dice Francisco, pero también la decisión de no rendirse.
Y así, entre tortillas calientes, humo de carbón y recomendaciones de boca en boca, los Taquitos de la Vía se han convertido en algo más que un puesto: son un ejemplo de cómo el trabajo y el sabor pueden abrir camino.

