El gobernador define su oposición
Ciudad de Zacatecas. Casa del Estado, sede del Poder Legislativo. Domingo, septiembre 16 de 1900. Nueve de la mañana. Se reúnen los diputados, en sesión extraordinaria, hacen individualmente su protesta de ley —ante la Constitución general de 1857, las Leyes de Reforma y el texto constitucional del estado, de 1869—. Tres días antes, los legisladores nombraron en bloque muy mayoritario a su presidente y secretarios.
Luego de esa secuencia, el presidente diputado nombró una comisión para recibir al gobernador Jesús Aréchiga en la puerta del salón de sesiones —el lugar actualmente es la sala de plenos del Tribunal Superior de Justicia—. Aguardaron 10 minutos, con suspensión de labores, para esperar al Ejecutivo. Luego de ingresar y tomar sus respectivos lugares, le concedieron la palabra. El objetivo era que presentará su informe anual.
Aréchiga señaló varios temas: las relaciones cordiales con el gobierno general; se fijaron con precisión 125 kilómetros de límites geográficos entre Jalisco y Zacatecas, desde el San Juan Bautista del Teul a Jerez; las elecciones federales, estatales y municipales fueron sin “perturbación en el orden público”; trato sobre justicia, instrucción, hacienda y mejoras públicas; dijo que en seguridad pública no hubo alteración en todo el estado.
Fue una perorata cuerda y sensata, así la calificó el presidente del Congreso. Se pronunciaron enunciados del régimen político: estabilidad, orden y prosperidad.
EL GOBERNADOR
CONFIGURA SU OPOSICIÓN
Genaro G. García, con las debidas informalidades, fue seleccionado para sustituir a Aréchiga en el gobierno estatal. El Congreso lo nombró por “obtener mayoría de votos”, para el periodo septiembre de 1900-1904. Tras el citado informe de Aréchiga, el empresario García rindió la protesta de ley. Enseguida habló —fue en el rango de las 10 y fracción de la mañana, porque a las 11 tomó protesta al presidente del Supremo Tribunal de Justicia y al nuevo secretario de gobierno—.
Al hablar dijo: “Entro al Poder sin compromisos y rencor, no como jefe de un partido, sino como representante de la voluntad de una gran mayoría de los habitantes de este estado, solo me inspiraré en la aptitud y honradez de las personas para elegir a los empleados cuyo nombramiento dependa del Ejecutivo. Jamás daré satisfacción a mis afectos privados con los intereses públicos”.
Agregó: “Convencido que, sin moralidad, tanto administrativa como social, no hay bienestar posible en un pueblo, me esforzaré una y otra vez, considerando la inmoralidad como la mayor remora para que una sociedad para que pueda obtener todo su desarrollo material y moral”. Genaro G. García prometió lo evidente del régimen político: “más administración y menos política”.
Los días siguientes nombró a funcionarios y jefes políticos en los 12 distritos que integraban el estado. El pináculo de las acciones fue promulgar el decreto que anuló las elecciones municipales en la capital del estado, plaza donde se colocaron colaboradores personales de Aréchiga. La expulsión generó la oposición estatal, con el agravante de provenir de personas activas del sistema y el régimen político.
En la jornada de ceremonias legales, un grupo de vecinos manifestó su regocijo por la toma de posesión. El vocero fue el doctor Juan Breña, quien remachó, poniendo de referente a Francisco García Salinas, “no sea poseído por el demonio del fanatismo y por ninguna secta”. No sobra anecdotar: el médico es el bisabuelo de Antonio Meade Kuribreña, el otrora candidato presidencial.
SAN JUAN BAUTISTA DEL TEUL / TEUL DE GONZÁLEZ ORTEGA
En el municipio del Teul hay una permanente labor de rescate y difusión de su pasado cotidiano. Asientan sus recuerdos en publicaciones impresas y plataformas electrónicas. Los escritores son personas preparadas, los cuales muestran una comarca de mestizos, comerciantes y propietarios rurales católicos, habitantes de una zona del sur del estado de Zacatecas.
Entre los escribas están el cronista, Ezequiel Ávila Curiel; Hugo Ávila Gómez, director de la escuela preparatoria Jesús González Ortega; y, el escritor Roberto Ixtlahuaca. Por supuesto están los integrantes del Comité del Pueblo Mágico, la Fundación Luis Sandoval Godoy, los participantes del Círculo de Historia, los guías de turistas preparados para relatar lo que ocurrió, y la presencia muy respetada del arqueólogo Peter Jiménez.
En las publicaciones no se centran en un periodo —su pasado se remonta a cientos de años antes del arribo español, y transcurren en paralelo a cada gesta nacional—; tampoco revisan uno o dos personajes de la historia nacional o la política, hacen textos principalmente de la vida cotidiana en el pueblo-villa-ciudad del Teul. Los propongo buscar en redes El Teulense y Teul: pasado que construye presente.
