El maltrato a profesores y profesoras de Zacatecas: ¿Una indecencia?
La falta del pago de salarios, hasta por más de ocho meses, a cientos y miles de profesoras y profesores en Zacatecas, no es un asunto de ineficiencia administrativa, sino de inmoralidad, atrocidad e insensibilidad de la autoridad, la que no ha deparado en el daño que eso ocasiona a la educación de calidad y excelencia, así como al desarrollo de la entidad.
Las protestas del pasado fin de semana de docentes que exigieron con justicia su pago salarial, aclarando que no eran 900 las profesoras y profesores afectados, sino miles, pone de relieve el nivel de barbarie cometida en contra de los educadores zacatecanos.
Eso es algo que no tiene nombre y que bien puede calificarse como una mezquindad oficial que solo perjudica, sí, a miles de trabajadores de la educación, pero sobre todo a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes zacatecanos.
Alguien con mediana racionalidad y sensatez desde el gobierno, se habrá preguntado qué han hecho esos sufridos docentes que no han recibido por períodos prolongados de tiempo sus salarios, a fin de atender sus traslados a sus centros de trabajo, pagar alimentación, algunos de ellos asistencia y hospedaje, así como para cubrir las necesidades de sus familias.
Evidentemente, eso tampoco es insensibilidad del gobierno, sino atrocidad y mezquindad en el maltrato oficial que se da a las profesoras y profesores de Zacatecas.
Además, eso implica ignorar la trascendente función educativa que realizan los docentes para construir la prosperidad de Zacatecas.
¿Cómo generar progreso en Zacatecas, si a los profesores y profesoras, sembradores de cultura, prosperidad y libertad, a través de la educación, se les da un trato indigno, indecente e inmoral? Imposible así.
Las sociedades desarrolladas del mundo lo son por la sencilla razón de que a sus maestros y maestras les confieren un trato justo y dignísimo, factor esencial para contar con sistemas educativos de calidad y excelencia.
Por lo pronto, los profesores y profesoras inconformes por el incumplimiento en el pago de sus salarios, algunos hasta por ocho meses, manifestaron su determinación de mantener la protesta en la presente semana, hasta que la autoridad les cubra sus percepciones económicas.
En dicha protesta hay algo que llama la atención y que también es inédito en Zacatecas. Los actos de inconformidad se mantendrán, si no tienen respuesta positiva, rebasando desde luego a la autoridad, pero de manera particular, a sus dirigentes sindicales, si es que estos no les apoyan.
Lo deseable es que dicho movimiento social del magisterio zacatecano, activado por la insolencia oficial, pudiera contar con la absoluta solidaridad de la sociedad. A los profesores y profesoras en su lucha plenamente justificada, no se les puede dejar solos, frente a tales actos de insensibilidad e indecencia gubernamental.
Lo que los maestros y maestras escenificaron el pasado fin de semana, con sus manifestaciones de protesta, no fue otra cosa que actos colectivos en defensa de la dignidad del magisterio.
Ojalá en la presente semana se registre la respuesta sensata de la autoridad para resolver positivamente el pago (con retroactividad) de sus respectivos salarios a los cientos y miles de docentes afectados por esa desatención.
LA INEQUIDAD SALARIAL
Y EL MAGISTERIO EN ZACATECAS
En estudio reciente efectuado por el Centro de Investigaciones Económicas y Presupuestales (CIEP) se destaca que el magisterio mexicano experimenta profundos procesos de inequidad salarial en las diferentes regiones de la República. Y en ese contexto, los maestros y maestras en Zacatecas representan uno de los segmentos laborales más afectados.
Así, por ejemplo, los docentes de educación básica en el estado de Zacatecas registran percepciones salariales en promedio menores (lo argumenta el CIEP) hasta en un 15 por ciento, con relación al de los educadores de entidades circunvecinas como Aguascalientes, Jalisco, Nuevo León y Coahuila.
Los docentes que mejores salarios perciben son los de las entidades del norte del país, como Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas. Al contrario, las más bajas percepciones económicas se registran en Chiapas, Tlaxcala, Oaxaca, Guerrero y Zacatecas.
La inequidad salarial que afecta hoy al magisterio zacatecano es uno de los asuntos importantes por atender de cara al futuro.
