ACUSAN COMPLICIDADES
En la marcha del 8M no pasaron desapercibidos los reclamos por casos de acoso, como los que ocurrieron en el Centro de Actualización del Magisterio (CAM), y de abuso sexual, como por el que sentenciaron al ex rector de la UAZ, Rubén Ibarra. También señalaron al ex regidor Carlo Magno Lara, asesor en la capital y pupilo de Carlos Peña, como presunto acosador. Lo que recriminan es que lo señalados tienen cierto respaldo del sistema que les ha permitido impunidad. Hay complicidades, denuncian, como las que tenía el ex director del CAM Honorio Jiménez con profesores señalados y la rectora de la Utzac, Violeta Cerrillo, con su chofer, pese a señalamientos serios de violencia contra mujeres. En la marcha de ayer estuvieron las diputadas Renata Ávila, Karla Estrada y Susana Barragán, además de personas vinculadas con el legislador federal Ulises Mejía. Se pidió no mezclar lo político con la manifestación.
PATRIARCADO EN PARTIDOS
La mayoría de los partidos en lo local sigue mangoneada por varones. Solo Miriam Vázquez, del PVEM, y Roxana Muñoz, de Morena, aparecen como dirigentes. Pero en este último partido el que se agandalla las decisiones y atropella es el presidente del consejo, Rubén Flores. En el PRD se quedó con la dirigencia Néstor Santacruz; en el Panal está Roberto Galaviz y en Movimiento Ciudadano, Juan del Real. En el PAN acomodaron a Aldo Peláez y a Carlos Peña en el PRI, acompañado de un grupo de alonsistas que controlan el partido. En el PT tienen al diputado Alfredo Femat como comisionado político. Las políticas de equidad llegaron a los cargos de elección popular, pero todavía no a las dirigencias.
Por cierto, según registros de Acción Nacional, el líder estatal Aldo Peláez no ha podido superar la barrera de los 3 mil 500 militantes en el estado. Con esas cifras, anticipan las lenguas viperinas, podría ganarse un regaño del dirigente nacional, Jorge Romero, en su visita del día 19.
AMAGUE A LOS ALIADOS
El diputado federal morenista Alfonso Ramírez decía confiar en que el PT y el PVEM respaldarían el proyecto de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum. Pero ahora que se ha complicado esta aprobación, el vicecoordinador de legisladores de Morena advierte que es necesaria una nueva coalición. El de Río Grande insiste en que la reforma tiene gran respaldo popular y por ello condena las negativas de sus aliados a sumarse. También se cuestiona que la eliminación del fuero no haya tenido impulso, pues advierte que la gente ya está cansada de los privilegios de la clase política. La resistencia a aprobar las propuestas de Sheinbaum ya comienza a generar cierta preocupación (y desesperación) de sus cercanos, como el propio Ramírez.
MALA FE EN EL SEDIF
La demanda de una trabajadora de la Casa Hogar contra el SEDIF ha acrecentado los resentimientos de la gobernanza contra del Tribunal Laboral Burocrático, que acusó “mala fe” del director Víctor Humberto de la Torre. A esta trabajadora, como a muchos otros, la despidió el gobierno morenista. Pero viendo que avanzaba su demanda, Víctor le ofreció la reinstalación, solo que desde cero, es decir, un contrato nuevo en el que no se le respetaba su antigüedad. En el tribunal tacharon de mañoso al funcionario y le corrigieron las condiciones de reinstalación. Lenguas viperinas cuentan que en el SEDIF les dolió el caso, y cuestionaron la decisión del tribunal, lo que ha acrecentado la tensión con esta institución.
INVESTIGACIÓN EN CURSO
Todavía no hay elementos para hacer señalamientos serios, pero la presidenta de Derechos Humanos, Maricela Dimas, trae entre sus expedientes una queja contra la policía de la capital por un caso de desaparición de personas. La queja se inició el año pasado y cuentan que, por lo delicado del asunto, la CDHEZ ha mantenido el expediente muy hermético, hasta en tanto no concluya la investigación.
