LAS ALIANZAS POLÍTICAS SON DE PAPEL.
“Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos” (William Shakespeare)
Pues resulta que los grandes aliados del partido en el poder dijeron que no a la reforma de la presidenta y del plan B se fueron al plan X. Sí, porque tocar un centavo de la lana de las facciones es declarar la guerra. Y esa lana nomás no se toca. La reforma electoral que pretendía la presidenta para acotar el poder de las facciones partidarias, nada más fue humo. Todo el choro mareador de los foritos, reuniones y acuerditos para reducir el financiamiento, disminuir el número de senadores y establecer un sistema de listas abiertas en el caso de los diputados de representación proporcional, quedó en sueño guajiro.
Y es que la chiquillada, aliada a Morena, se puso al brinco y se negó sistemáticamente a que la reforma de la presidenta pasara. Así se comportan ciertas organizaciones que no son de izquierda ni de derecha, sino todo lo contrario. Pero cuando la lumbre te llega a los aparejos, entonces te pones a chillar para que te hagan el favor de darles oxígeno. Y esto viene a colación cuando recordamos que en 2015, el PT no alcanzó el 3 por ciento de la votación para mantener su registro. Pero con la anulación de la elección del distrito 01 en Aguascalientes, el PT pidió de rodillas al PRD y MC no postularan candidatos para que lo apoyaran con sus votos y poder alcanzar la cifra mágica del 3 por ciento.
Por supuesto que el Tribunal Electoral apoyó también al PT con su resolución, cuando el Consejo General determinó que al no haber alcanzado el umbral del 3 por ciento, el citado partido quedaba fuera de las prerrogativas y de la lana. Of course. Pero el tribilín sostuvo que debería contarse la votación de la extraordinaria del distrito federal 01 de Aguascalientes y, milagrosamente, el PT se mantuvo dentro del presupuesto. ¡Qué chido! Del lloradero pasaron a la pachanga y a seguir viviendo del presupuesto. Lo demás es historia. Se subieron al barco de AMLO y de ahí en adelante se han convertido en un chiqui partido con lana suficiente para darle buena vida a sus caciques.
Y no, no tengo broncas con el PT. Tengo muy buenos cuates dentro de esa organización a los que respeto. Pero este partido utilizó sus legisladores, que llegaron arrastrados con la marea morenista, para decirle que nanay a la presidenta. Así, la reforma tan cacareada se convirtió en un show de proporciones bíblicas. Ni la presidenta y sus feroces lacayos pudieron hacerle manita de puerco al PT y al PVEM, para avanzar en una reforma política necesaria para el país. Aun y cuando la misma reforma de la presidenta CSP era ligth, pues no se atrevió a iniciar cambios profundos en el sistema político nacional.
Ni siquiera la oposición chafa de derecha tenía un proyecto de reforma integral, bueno, siendo sinceros, jamás lo han tenido. Han nadado de a muertito viviendo a costa del erario con personajes tan siniestros que de nombrarlos da miedo. Ni con el apoyo de la derecha y ultraderecha española han podido salir del ostracismo. Siguen pensando que la tal Ayuso vendrá a santificarlos, que Feijó los ungirá como la auténtica oposición de la salvación nacional. ¡Chale! Se equivoca la derecha mexicana. Ni con los partidillos de derecha que han obtenido su registro actualmente, tienen el feeling para hacerle mosca a Morena y sus chantajistas aliados.
Mientras todo eso sucede, los avances democráticos prometidos por la socialdemocracia morenista, siguen guardados en algún cajón del palacio nacional. ¿Qué sigue? La neta no lo sabemos porque, como dijo Weber, la política no está hecha para profetas y demagogos. Y para que no la hagan de tos, disfruten el mundial de futbol o la inminente caída de Trump y sus maraqueros. Va.
