TRINIDAD GARCÍA DE LA CADENA. Los 87 alumnos del jardín de niños Luis Medina Barrón, que fue el blanco del ataque armado ocurrido la madrugada de este miércoles, no volverán a clases hasta que el plantel sea restaurado por completo y los elementos retirados del auditorio, advirtió la directora Patricia Rodríguez Meléndrez.
PELIGROSO DESDE EL INICIO
Patricia Rodríguez refirió que, a raíz de la primera balacera ocurrida el 10 de abril, las autoridades determinaron instalar a la Policía Estatal Preventiva (PEP) en un espacio conocido como Sala de Cultura o Auditorio Municipal, contiguo al jardín de niños.
Recordó que desde un inicio expresó su inconformidad y advirtió sobre el riesgo que suponía instalarlos en el auditorio, cuya salida de emergencia da hacia la escuela y al área de juegos.
Esa misma puerta, reveló, fue la que los estatales utilizaron para salir cuando fueron atacados a balazos por presuntos integrantes del crimen organizado a las 4 horas del miércoles, siendo éste el segundo ataque registrado en el municipio.
La directora del plantel insistió que “fue mi temor y yo lo manifesté de manera inmediata a mis autoridades”; sin embargo, ellos respondieron que debía apoyarlos. Tras el ataque de esta semana, reprochó: “Siempre fue mi temor y pasó, en la madrugada afortunadamente”.
Tras los recientes hechos compartió que, mediante una llamada telefónica, exigió a la alcaldesa Armida Núñez Guzmán que no regresen los efectivos de la PEP que se instalaron en el salón contiguo al plantel, lo que garantizó la presidenta municipal.
A la par, la directora pidió a las autoridades permitir tomar las clases en línea, lo cual fue concedido para este jueves y hoy viernes.
Además, hizo énfasis en la solicitud a las autoridades y a la alcaldesa, para que permitan “seguir a distancia hasta que no se reparen los daños, porque no podemos ofrecer una institución devastada a niños preescolares”. Aunque, aclaró, aún esperan que se confirme la petición.
Precisó que el plantel atiende a 87 estudiantes, además de que cuentan con un total de 10 empleados: seis docentes, dos intendentes, una persona de apoyo de Usaer, más un maestro de música eventual. De ellos, nueve son empleados de la Secretaría de Educación de Zacatecas (SEZ).
UNA BOMBA DE TIEMPO
Una maestra del jardín de niños, María Elena Jáuregui Aguayo, expresó vía redes sociales que, tras lo ocurrido, consideraba necesario compartir su postura porque ella, al igual que la directora, desde un principio pidió a las autoridades dimensionar la decisión de instalar a la PEP junto al preescolar.
Al reflexionar sobre el ataque contra los estatales y la media hora de ráfagas que ocurrieron por la madrugada, cuestionó: “¿Cómo [se tomó] esta decisión?, es como si hubieran puesto una bomba de tiempo a un lado de una escuela.
“No sé quién decide estas cosas, pero hasta debió ser [al menos] sentido común de la Policía Estatal [Preventiva] saber que no podían instalarse a un lado de una escuela; de saber de qué manera ponía a nuestros niños en riesgo”, reprochó, además aseguró que hay un reclamo generalizado entre los padres de familia.
La docente además consideró que sería una injusticia regresar a clases presenciales luego de que el plantel quedara destrozado por los balazos.
RIESGO SIN VISIBILIZAR
La maestra recriminó además que no se visibilizó la determinación de instalar a la PEP en el auditorio que colinda con el preescolar, que tiene dos grupos de primero, segundo y tercero en cada uno. Además, dijo, se permitió a los policías utilizar las instalaciones del plantel por la tarde, como para ir al baño.
Sobre el ataque remarcó que las ráfagas de disparos duraron media hora, por lo cual cuestionó qué habría pasado si la agresión hubiera ocurrido en horario de clases con los menores presentes. Todo este contexto, aseveró, ahora les da la razón de que no estaban exagerando.
Jáuregui Aguayo aseveró que se trata de un tema de conciencia de las autoridades para reflexionar sobre lo sucedido.
PLANTEL DESTROZADO
Tras un sondeo con habitantes de la cabecera municipal se expusieron los daños que provocó la balacera al jardín de niños, que terminó con la mayoría de los vidrios rotos y con los barandales totalmente agujerados.
Ante lo sucedido, la directora del plantel enfatizó que también solicitó ayuda a la presidenta municipal para rehabilitar la escuela, pues la infraestructura dañada representa un peligro para los menores.
Comentó que, antes del ataque, la mejora de las instalaciones se concretó gracias a las constantes aportaciones de padres de familia; sin embargo, lamentó, ahora los daños son diversos.
Mientras tanto los pobladores, al ver las afectaciones en la escuela, hicieron el llamado a las autoridades para que escuchen “alguien tiene que responder por ello”.

