FRESNILLO. El administrador del Rastro Municipal de Fresnillo, Salvador Valle Lozano confirmó que recientemente fue detectada carne de res con clembuterol, situación que fue identificada mediante acciones de vigilancia sanitaria realizadas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
Explicó que la dependencia federal notificó al rastro municipal luego de detectar la sustancia en carne que había sido distribuida a una carnicería de la localidad, tras el sacrificio del animal en las instalaciones municipales.
Valle Lozano detalló que el ejemplar correspondía a una vaca de aproximadamente 130 meses de edad, proveniente de un agostadero, la cual ingresó al rastro con toda la documentación requerida y sin presentar anomalías visibles durante la inspección inicial.
Posteriormente, dijo, se realizaron análisis de laboratorio a muestras obtenidas de la res, confirmándose la presencia de pequeñas cantidades de clembuterol, por lo que las acciones relacionadas con el posible decomiso del producto quedaron bajo la responsabilidad de las autoridades sanitarias competentes.
El administrador señaló que actualmente el rastro aplica protocolos de trazabilidad desde el ingreso del ganado hasta la comercialización de la carne, lo que permite conocer el origen de los animales y el destino final de los productos cárnicos.
“Se lleva una trazabilidad completa desde que llega el ganado hasta la distribución de la carne en los establecimientos autorizados”, afirmó.
Como parte de las medidas preventivas, anunció la implementación de un esquema de “proveedores confiables”, mediante el cual se buscará identificar a introductores que garanticen buenas prácticas en la alimentación y manejo del ganado para disminuir riesgos relacionados con el uso de sustancias prohibidas.
Además del monitoreo de clembuterol, Valle Lozano informó que el rastro mantiene una vigilancia permanente para detectar enfermedades que puedan comprometer la salud pública.
Entre las principales causas de decomiso en porcinos mencionó la erisipela, padecimiento que obliga a retirar tejidos y partes específicas del animal para evitar que ingresen a la cadena alimentaria.
En el caso del ganado bovino, explicó, se revisan de manera minuciosa vísceras, pulmones e hígado para detectar posibles parásitos, lesiones o indicios de tuberculosis. Cuando existe alguna sospecha, las muestras son enviadas a laboratorio para su confirmación.
Asimismo, destacó que las instalaciones del rastro se encuentran en condiciones favorables y actualmente se preparan para futuras revisiones sanitarias, por lo que se han reforzado las acciones de limpieza, supervisión veterinaria y control operativo.
El administrador del Rastro Municipal aseguró que el ingreso de animales en condiciones de debilidad extrema o denominados “vacas caídas” únicamente se autoriza en casos excepcionales y bajo estricta valoración médica veterinaria, con el propósito de garantizar la inocuidad de los productos destinados al consumo humano.
