CIUDAD DE MÉXICO. Los acuerdos relacionados con la industria automotriz están siendo uno de los temas más sensibles durante la revisión del T-MEC, dijo Alberto Bustamante, presidente de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (ANAPSA).
«El sector automotor es la moneda de cambio (en la revisión del tratado)», afirmó Bustamante durante un encuentro organizado por la consultora Mundi.
El directivo explicó que el País debe blindarse ante la posibilidad de que Washington busque imponer nuevos gravámenes al sector automotriz bajo la Sección 232, relacionada con seguridad nacional, así como mediante medidas contempladas en la Sección 301.
«El sector automotriz es la joya de la corona junto con el agroalimentario», sostuvo, al referirse a los dos sectores que concentran buena parte de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos.
Pese a los riesgos, tanto Bustamante como Israel Morales, director nacional del Comité Relación México-Estados Unidos del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (INDEX), consideraron que México podría resultar beneficiado si durante la revisión del tratado se incrementan los requisitos de contenido regional para vehículos y autopartes.
Según explicaron, Estados Unidos enfrenta una creciente escasez de trabajadores especializados para la manufactura industrial, mientras que Canadá tiene una capacidad limitada para expandir su producción automotriz.
Bustamante consideró que cualquier aumento en las exigencias de contenido regional terminaría generando una mayor demanda de proveeduría y manufactura mexicana.
Actualmente, el contenido regional requerido para vehículos ligeros es de 75 por ciento, pero los representantes del sector estiman que podría elevarse hasta 85 por ciento durante la presente negociación.
De concretarse este escenario, México tendría una oportunidad para incrementar la producción de autopartes, atraer nuevas inversiones y fortalecer las cadenas de suministro de Norteamérica.
