ZACATECAS. La Iglesia Católica en Zacatecas cambió su visión sobre el suicidio; actualmente lo aborda desde la compasión, el acompañamiento, la escucha y la prevención, más que desde la condena, sostuvo el sacerdote Jesús Alberto Gallegos Cabral.
“Dios no condena a nadie y quien experimenta la tentación del suicidio o está viviendo esta realidad no hay que juzgarle con dureza, ni mucho menos condenar a nadie, sino todo lo contrario: tratar de tener un corazón disponible, abierto para escuchar y, si podemos hacer más, más”, expresó.
El presbítero recordó que “antes, a quien se suicidaba se le veía como alguien que rechazaba a Dios porque rechazaba su propia vida y, por eso, había como este mote casi de condenación”.
A diferencia de décadas anteriores, expuso, en los últimos años los Papas, como ahora León XIV, han insistido en custodiar a la persona humana, y desde la Iglesia ahora se entiende que quienes viven la “tentación del suicidio” o ideación suicida son “personas que sufren mucho”.
Con ello, afirmó, se reconoce además que las personas necesitan acompañamiento, ya que su actuar no es producto de un rechazo a la vida o a la fe en Dios, sino del sufrimiento y de una acumulación de dificultades emocionales, sociales y de salud mental “que parece que no tienen remedio”.
REALIDADES FAMILIARES
El coordinador de la Pastoral Universitaria de la Diócesis de Zacatecas destacó que los sacerdotes, por su cercanía con la comunidad, conocen de viva voz las realidades familiares, las preocupaciones de los jóvenes, de los adultos mayores y de las personas en situación de vulnerabilidad.
“La tentación que hay del suicidio es muchísimo más grande que los casos reportados”, advirtió el sacerdote, al reflexionar que la “crisis de sentido” que padecemos como sociedad es uno de los factores que influyen en esta problemática, además del afán de vivir de prisa y la falta de escucha, empatía y acompañamiento entre las personas.
“No sabemos ya qué somos y, por ello, paradójicamente, aunque estamos más conectados con las redes sociales, estamos más solos; corremos siempre, no nos damos el tiempo ni de escucharnos a nosotros mismos, menos de escuchar a los demás”, puntualizó.
Gallegos Cabral reconoció que la Iglesia Católica en Zacatecas no contaba hasta ahora con una respuesta sistemática ante esta problemática, pero que ya se “está armando” con los centros de escucha abiertos en las parroquias de los municipios, a los cuales incorporan profesionistas católicos como psicólogos, tanatólogos y médicos que brindan acompañamiento.
“Ahora que el obispo [Sigifredo Noriega Barceló] recorrió toda la diócesis durante tres años, se dio cuenta de esta problemática, el suicidio, y de cómo podemos hacerle para prevenirlo y para acompañar no solo a quienes han intentado suicidarse, sino también a sus familias y a los que tienen amigos”, indicó.
Desde la Pastoral Universitaria, informó, brindan conferencias en instituciones educativas con el objetivo de abordar el tema desde la prevención, sin centrarse únicamente en la religión, sino también en la identificación de señales de alerta, la orientación a jóvenes y la canalización a instancias de apoyo.
RED DE APOYO
Alberto Gallegos destacó la conformación de una red de profesionistas católicos que ofrece atención médica, jurídica y psicológica de manera gratuita, así como el proyecto en que trabajan para crear un sistema integral de acompañamiento en torno a la Catedral Basílica de Zacatecas, “donde podamos ofrecer, sí, la atención psicológica, pero sobre todo una comunidad de apoyo”.
El proyecto está dirigido especialmente a jóvenes, estudiantes y familias para “que se escuchen, que tengan otras actividades donde descubran el valor y el sentido de la vida, que estén seguros y tranquilos de que han encontrado una comunidad que les respalda”.
Este sistema integral, expuso, se desarrolla con la asesoría de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y la coordinación de la Pastoral Universitaria, además del respaldo de profesionistas y del rector de la Catedral, con la finalidad de estructurar un programa de atención más amplio.
“Sabemos que no basta con hablar del suicidio, sino, en realidad, compartir la vida y entonces ofrecerles a los universitarios un espacio donde puedas allí encontrar un respiro para tu mente, para tu espíritu, para tu propio cuerpo”, puntualizó.
El párroco reveló que el obispo ha pedido crear en la diócesis una pastoral de atención a las personas adultas mayores, “puesto que también reconocemos la tentación del suicidio en muchos adultos mayores que se sienten solos porque creen que ya no pueden hacer nada, porque les desesperan los problemas que hay en su familia, porque no les alcanza el dinero, porque creen que la enfermedad ya es demasiado”.
Insistió en que el mensaje central de la Iglesia para todos los que se sienten “agobiados” es el mismo de Jesús: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados por la carga, que yo los aliviaré”, pero traducido desde su persona es decirles:
“No está solo, no está sola. Dios te ama y nosotros también. Aunque no nos conocemos, aunque no nos vemos, pensamos en ti y rezamos por ti y estamos disponibles para acompañarte y ayudar a encontrar las respuestas que a veces parece que no están ahí. Y si no encontramos la respuesta, pues por lo menos nos tenemos a nosotros y podemos salir adelante”.
