El accidente de dos bomberos de la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) ocurrido este domingo reveló las carencias de recursos materiales, infraestructura, equipo y salariales a las que se enfrenta el personal de esta corporación.
En entrevista, elementos de la CEPC denunciaron que el percance pudo evitarse con el mantenimiento adecuado de los vehículos. “Ya lo habíamos mencionado: el desgaste de las unidades, la falta de mantenimiento”, recordaron, pues no es la primera vez que exponen las limitaciones con las que trabajan.
Poco después de las 7 horas, dos bomberos, identificados como Moisés y Edgar, se accidentaron aparentemente por una falla mecánica en una de las camionetas de ataque rápido de la corporación; ambos sufrieron lesiones y fueron llevados a un hospital por sus compañeros.
Los elementos de la CEPC atendían diversos reportes, principalmente inundaciones en el fraccionamiento Villas de Guadalupe y un percance automovilístico ocurrido horas antes en el bulevar metropolitano.
VEHÍCULOS, SOLO PARA LA FOTO
En la denuncia, realizada de manera anónima por temor a represalias, expusieron que son siete elementos estatales por turno para atender todo el estado, “en unidades que lastimosamente no están en condiciones para el trabajo”.
Detallaron que el parque vehicular de la CEPC está integrado por tres camionetas de ataque rápido, de las cuales solo funciona una, otra fue la que se accidentó este domingo y la tercera se quedó sin frenos en un incidente ocurrido hace meses, en el que también hubo personal lesionado.
Los elementos reportaron a las autoridades que aquel percance se debió a una falla mecánica, aun así, el problema no fue atendido.
“El gobierno no nos ayudó a reparar la unidad y los bomberos, como buenos trabajadores, la reparamos con nuestro dinero y nuestra mano de obra”, aunque el vehículo aún no está en funcionamiento porque aún les hace falta una refacción.
Agregaron que cuentan con otras dos unidades dedicadas al rescate urbano, pero solo una está operativa. Ambulancias tienen cinco, pero también solo funciona una y es prestada por la Secretaría de Salud de Zacatecas (SSZ).
A pesar de que autoridades estatales presumieron el equipamiento de la CEPC con nuevos vehículos, su personal denunció: “nos han entregado mil veces las mismas unidades, pero hasta la fecha no nos las han dado; están nuevas ahí, sin usarse”.
“Llegamos a un evento, le toman las fotos, nos la entregan, pero no nos dejan usarla. En el siguiente evento es lo mismo. Una unidad se entrega cinco veces, un equipo de bomberos se entrega siete veces”, revelaron.
UNIFORMES VENCIDOS
Los denunciantes explicaron que la vida útil de un traje de bombero es de cinco años, periodo que es respetado por los cuerpos de bomberos de Estados Unidos, quienes desechan sus equipos después de ese tiempo.
“Aquí estamos trabajando con equipos vencidos. Es eso o nada”, pues el último traje nuevo para bomberos fue entregado a la corporación en 2018.
Pese a estas limitaciones, destacaron los elementos, no han dejado de brindar el servicio: “porque es triste llegar y no dar la atención cuando un niño o una familia está en peligro. Por eso nos arriesgamos, pero yo también tengo niños que me esperan y quieren que regrese”.
SIN AUMENTO SALARIAL
A los elementos de la CEPC tampoco los ha llegado el incremento salarial de entre 15 y 20 por ciento que el gobernador David Monreal Ávila prometió desde agosto de 2025. En cambio, reprocharon, la reducción presupuestal sí se ha hecho efectiva en perjuicio de la corporación.
En la conmemoración del Día Nacional del Bombero, el 22 de agosto, el mandatario estatal les anunció un aumento de sueldo 16 mil pesos, equiparándolo con el de los policías; sin embargo, los denunciantes aseguraron que un comandante continúa con una remuneración de 5 mil 600 pesos quincenales.
“Ni siquiera 3 mil pesos por semana; ni en la obra se gana de chalán 2 mil 600, ellos ya ganan más de 3 mil pesos por semana”, reclamaron.
Lamentaron la situación debido a que el personal de la CEPC está muy preparado. “Invierten en sus capacitaciones y no hay recompensa; al contrario, ya van dos veces que nos bajan el sueldo por el tema del Issstezac”.
EN UNA BASE LLENA DE FALLAS
Los inconformes expusieron que las instalaciones donde se encuentra la corporación son obsoletas, porque todo el lado izquierdo del edificio carece de electricidad por un cortocircuito ocurrido hace aproximadamente cinco años, así que para trabajar en esa área usan extensiones eléctricas.
En esa parte se ubica el comedor, donde el refrigerador está dañado. Por ello, la comida se guarda en un almacén, lo que provoca que los alimentos no se sirvan en condiciones adecuadas. “Cuando no nos los dan todos congelados, nos dan todo podrido porque no hay refrigeración”, se quejaron.
Además, denunciaron que el sistema de drenaje y agua se encuentra colapsado, “porque estamos hablando de que este edificio, que fue entregado en tiempos de Ricardo Monreal Ávila, no ha tenido mantenimiento”.
También reportaron humedades, goteras y vidrios quebrados. Recordaron que la última vez que se cambiaron las camas fue durante la gestión del entonces secretario general de Gobierno, Jehú Eduí Salas Dávila, por una cuestión sanitaria, ya que había una infestación de chinches.
Los denunciantes advirtieron que, debido a estas malas condiciones laborales, han valorado iniciar un paro; sin embargo, se encuentran entre “la espada y la pared”.
Las autoridades, lamentaron, no voltean a ver esta situación, mientras los elementos de la CEPC no pueden detener su labor: “como responsable, no tengo el corazón para no brindar ayuda a la persona que la necesite”.
