¿En dónde están los maestros?
“Protesta sin violencia, porque la violencia engendra violencia”: John Lennon
Los tiempos cambian, sin lugar a dudas. De la lucha del magisterio, encabezada por el gran luchador social Othón Salazar, a finales de los años 50 del siglo pasado, hoy entramos en una etapa de vandalismo de profes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Porque no encuentro otra manera de llamarle a los actos en que participaron, destrozando las oficinas de la SEP.
Me parece que los profes dejaron la lucha revolucionaria para entrarle al porrismo, que dejaron de cuestionar acremente el rumbo de la formación educativa de nuestros niños y jóvenes, para dar clases de rompimiento de parabrisas, puertas y ventanas, que tanto aportan a la educación cívica. La neta es que no entiendo porque esa pinche actitud reaccionaria. Creo que el profe Othón Salazar se hubiera muerto de vergüenza al ver a unos vándalos actuando como pandilleros lumpen, semillero del fascismo.
Y no es cuestionable la lucha de ciertos sectores de la sociedad, el problema es que pelean solos, acríticamente, sin consolidar un discurso revolucionario de cambio social, en el que caben todas las expresiones que buscan la transformación de la sociedad y pintan su raya de la derecha y ultraderecha. Hasta la fecha no encuentro un solo elemento ideológico de cambio del movimiento magisterial de la CNTE. Lo que sí es que han aprendido a batear mejor que Shohei Ohtani en los Dodgers. ¡Qué pinche swing contra los vidrios de los autos estacionados!
Pero fuera de esos actos porriles, ¿qué le ofrece la CNTE a la sociedad mexicana? ¿Qué aporta al movimiento sindical del país? ¿Su pleito es puramente económico? ¿No apoyan a la selección mexicana? ¿Les vale madre el quinto partido?
Digo, veía unos videos en las redes sociales donde los embozados (dizque profes) tiraban los monos con los uniformes de su selección, puestos por el gobierno en el Pasucho de la Refucha (para entender lo anterior vean alguna película del genial Tin-Tán).
¡Uta madre, cuanto valor revolucionario! ¡Cuánta cultura democrática! ¡Qué valientes mis profes! La neta es que si se han pasado de lanzas los profes dizque democráticos (ja, ja, ja), porque la democracia que practican es votar qué instrumentos usar para romper vidrios, quemar oficinas o que lonchar en su campamento del Zócalo capitalino.
Y aseguran que no van a ver ningún partido del mundial, porque esa madre afecta las neuronas de los chavitos que son sus alumnos, que lo mejor es agarrar a madrazos cualquier auto mal estacionado, como terapia para calmar sus traumas.
O sea que, si no se enseña en las aulas, pues en la calle; que sean las calles de la ciudad el sofá del terapeuta donde se destilen los más aterradores traumas del colectivo ciudadano: extorsiones, cobros de piso, robos, madrizas, discursos panistas y cuanta tontería se viva en la Ciudad de los Palacios.
Mientras en Zacatecas, las cosas siguen igual. Un paso adelante, cuatro atrás, sin estrategia de desarrollo, sin planes de seguridad, sin ninguna pinche idea de cómo resolver los graves problemas que viven miles de zacatecanos. O sea, que estamos, desde hace un chingo de años, en plena decadencia. ¿Seguiremos siendo un Zacatecas de la chingada? Porque las elecciones no resuelven la crisis económica del estado; no arreglan carreteras ni calles, no resuelven los problemas de los productores.
Los profes no tienen estrategia y sus tácticas son de la época de las cavernas. Neta, ya no se pasen y pónganse a elaborar un plan educativo a largo plazo. Ya basta de romper vidrios y quemar edificios, a chingarle en serio. Ya hasta se parecen a cierto presidente municipal que acaba de crear una nueva forma de rescisión laboral: el que le dé baje con la mujer que le gusta de la presidencia, va para afuera. ¡Méndigo briago! (Dicen…).
