La oposición no madura
De dar risa. La visita que la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, realizó en días pasados a medios, y que, como bien informan, hubo pagos generosos a Radio Fórmula, Adela Micha y ni se diga a TV Azteca.
Interesante es ver que es émula de Xóchitl Gálvez, que sin su apuntador se equivoca en su diálogo, que le escriben para que no diga tonterías, cosa que le sucedió con López Dóriga, que no sabemos si sus tropiezos se debían porque alguien le estorbaba para leer el teleprompter o no veía las letras, hasta Dóriga se sorprendió, lo que le quedó claro al seudo periodista es la falta de capacidad mental de la entrevistada.
La derecha, al menos los panistas, ya tienen a otra candidata para el 2030, han comenzado a construirle un liderazgo con base en hacerla mártir o heroína por su mentiroso combate a la delincuencia. Faltará que convenzan a los otros partidos para iniciar su sainete.
Del líder priísta, Alito, dependerá que su falsa valentía le sea arrebatada con un llamado de los funcionarios gringos para que acepte de nuevo la imposición de la candidata panista.
Por lo pronto, ya empezamos a observar el arropamiento de lo más corrupto de quienes nos gobernaron, como Vicente Fox y Felipe Calderón, que acudieron al evento panista en Chihuahua, por cierto, Calderón ¿tendría resaca?, su voz lo denotaba y los memes ya empiezan a compararlo con Maru Campos por su dipsomanía, al aparecer en varias ocasiones en condiciones impropias.
Vaya cinismo el discurso de Calderón, cuando todos conocemos que su narco secretario de Seguridad, García Luna, estaba vinculado con los narco delincuentes.
Bajo estas condiciones, a la izquierda nos conviene esta candidata.
Nos sorprendió la presidenta. Al encabezar este domingo 31 de mayo el acto denominado“Rendición de cuentas. Honestidad, resultados y amor al pueblo y a la patria”.
Fueron relevantes las siguientes menciones:
No llegamos al gobierno para servirnos; llegamos para poner el poder al servicio del pueblo y de la nación.
Ya no hay pensiones millonarias, contratos leoninos, derroches ofensivos, ni un gobierno dedicado a administrar privilegios.
Esa es la esencia de la Transformación: terminar con un régimen que gobernaba para las élites, para la oligarquía, y consolidar un gobierno de la gente. Y por más que los adversarios añoren los tiempos de los privilegios, esos no van a regresar.
No olvidemos que durante el sexenio de Fox, se vivió la cruel represión de los pobladores de San Salvador Atenco o la brutal represión a los maestros de Oaxaca; por si fuera poco, Fox encabezó el desafuero en contra de Andrés Manuel López Obrador y su obra cumbre, el fraude electoral del 2006 que llevó a la presidencia al espurio de Felipe Calderón, que llenó el país de muerte, de sangre con la fallida guerra contra el narco, en la que la alianza con un cártel de la droga fue demostrada con creces. Ese fue el narcogobierno.
No olvidemos nunca que fueron 36 años de gobiernos neoliberales, que entregaron la riqueza del pueblo y de la nación a unos cuantos.
La política económica era dictada desde el exterior. Además, permitieron la injerencia del gobierno de los Estados Unidos en una buena parte de las decisiones de la vida pública de México.
Recordemos, por ejemplo, que en las memorias de Labastida se confiesa que Ernesto Zedillo pactó en Estados Unidos la salida del PRI y la llegada del PAN a la presidencia a cambio del préstamo de 40 mil millones de dólares para atender la crisis que ellos mismos provocaron.
Con Calderón, la guerra contra el narco fue planeada desde el exterior y las agencias estadounidenses tenían la puerta abierta, planeaban y operaban en territorio.
No olvidemos el pacto del operativo Rápido y Furioso que permitió la entrada de miles de armas de alto poder con el pretexto de localizar a los grupos delictivos y que acabaron con la pérdida de vidas de estadounidenses y de mexicanos.
Los tiempos cambiaron. En México gobierna el pueblo.
Impactante fue la firmeza de sus palabras al desenmascarar a los medios que mienten una y otra vez.
Desde hace algunos meses hemos sido objeto de una ofensiva mediática y de campañas millonarias en redes sociales. No es casualidad.
Efectivamente, no es casualidad, al observar que Maru Campos solo dio entrevistas a quienes perdieron esos privilegios por hablar bien del gobernante en turno.
La oposición sin brújula y atados a un pasado muy corrupto, no maduran y lo que es peor, amenazan con salir a la calle sin tener la fuerza suficiente de la población. Allá ellos.
