EL BÁLSAMO DEL MUNDIAL
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Los bálsamos son pomadas, cremas o ungüentos que se utilizan para reducir dolores, para dar alivio o consuelo ante un malestar físico, incluso espiritual.
El Mundial ha sido eso para los mexicanos y para otros pueblos del mundo, ha sido un bálsamo que no nos ha aliviado de nuestros males, pero el masajito ha reducido el dolor, nos ha dado un consuelo temporal que mucha falta nos hacía.
El partido inaugural en un estadio Azteca precioso, recién remodelado, con Alejandro Fernández vestido de charro cantando el himno nacional y en el que México venció dos a cero a Sudáfrica, no solo fue ocasión para festejar hasta altas horas de la noche en el Ángel de la Independencia y otras plazas del país, no, también fue un bálsamo para olvidar que durante un mes millones de niños no tuvieron clases porque sus maestros andaban exigiendo que se derogue una ley aprobada hace casi 20 años.
Los goles de Quiñones y Raúl Jiménez en el segundo tiempo estuvieron increíbles, pero eso no le servirá a los niños para que el día de mañana cuenten con una formación académica sólida que les permita desarrollarse profesionalmente y mejorar su calidad de vida y la de sus familias.
Los tres goles que Messi le anotó a Argelia, los dos que le clavó a Austria y el golazo que le recetó a Jordania, son una maravilla, con 19 tantos es ya el jugador que más goles ha anotado en la historia de los mundiales, sí, pero dudo mucho que eso alivie el dolor profundo de las madres que siguen buscando a sus hijos desaparecidos.
El triunfo de México ante Corea en Guadalajara fue lo máximo, creímos que el gol de Luis Romo nunca iba a llegar y llegó, hasta se nos olvidó que en esos días Trump medio resolvió su pleito con Irán y por lo tanto nos va a volver a agarrar de su piñata, cuando eso suceda no habrá bálsamo que alivie los garrotazos que nos va seguir propinando si no le entregamos a los políticos de Morena que están coludidos con los cárteles y tienen infestadas de fentanilo las principales ciudades de la unión americana.
Y que gusto recibir el 25 de junio a Felipe VI, rey de España, que padre verlo en el estadio apoyando a su selección; y luego el encuentro con nuestra presidenta Claudia Sheinbaum en el palacio nacional, palacio que por cierto construyó Hernán Cortés, ¿le habrá pedido perdón porque sus antepasados, mejor dicho nuestros antepasados, le quemaron los pies a Cuauhtémoc hace 500 años? Ojalá que sí, eso sería un verdadero bálsamo para la muy enferma política exterior que traemos.
Que orgullo meterle tres goles a Chequia y pasar a dieciseisavos, que justa la ovación a Memo Ochoa, fue un verdadero bálsamo ante la falta de crecimiento económico y el ahogamiento de las finanzas públicas que limitan la obra pública, hasta se nos olvidó el quebranto brutal generado por el huachicol fiscal.
Ojalá el Mundial no se acabara nunca, ojalá siempre fuera en México, ojalá Cristiano Ronaldo y Mbappé se vinieran a jugar al Pachuca, al Santos o de preferencia con los Mineros, así estaríamos hablando todos los días de partidos de futbol y no de partidos políticos, discutiendo si a la senadora con licencia le aplica o no la regla del nepotismo, sería un bálsamo permanente para que no nos duela tanto el atraso terrible en que se encuentra Zacatecas.
Pero lamentablemente eso no es posible, los efectos artificiales del bálsamo del Mundial concluirán el 19 de julio, ese día será la final y al día siguiente volveremos, otra vez, como dice la canción de José Alfredo, a llorar por los mismos dolores.
Mientras eso sucede, mientras dura la anestesia, sigamos disfrutando de este bálsamo milagroso, cantemos fuerte el “Cielito lindo”, gritémosle “puto” al portero del equipo contrario, sigamos exigiendo que quiten la absurda pausa de hidratación, festejemos en grande que en Monterrey Marruecos le cobró a los holandeses el “no era penal”, soñemos que algún día seremos los campeones del mundo, que México será una potencia deportiva aunque en todo lo demás andemos por los suelos, eso no importa, lo relevante es que el pato Merlín ya va a las mañaneras y es más famoso que los Ajolotes de Xochimilco.
