ZACATECAS. La reapertura parcial de la frontera de Estados Unidos para la exportación de ganado representa un alivio para los productores pecuarios; sin embargo, las afectaciones económicas derivadas del cierre, la presencia del gusano barrenador y la inseguridad que enfrenta el sector mantienen en incertidumbre a los ganaderos, afirmó el presidente del Parlamento Campesino en Zacatecas, Cuauhtémoc Espinosa Jaime.
Explicó que, tras más de dos años de restricciones comerciales con el principal mercado para el ganado mexicano, la autorización para reanudar las exportaciones constituye una noticia positiva, aunque consideró que las medidas implementadas hasta el momento aún son insuficientes, ya que se trata de autorizaciones parciales.
Recordó que el cierre de la frontera tuvo como origen la detección del Gusano Barrenador de Ganado (GBG), situación que, aseguró, provocó severas pérdidas económicas para los productores al desplomarse el precio de los animales en pie e impedir la salida de miles de cabezas hacia territorio estadounidense.
De acuerdo con Espinosa Jaime, más de 15 mil reses permanecieron en México o quedaron varadas en la frontera durante el periodo de restricciones, lo que impactó directamente en toda la cadena productiva del sector.
“El precio del ganado bajó considerablemente y quienes exportaban dejaron de hacerlo, afectando también a los pequeños productores que abastecen de becerros a los engordadores”, explicó.
EXTORSIONES, UNA DE LAS DIFICULTADES
Aunque reconoció el trabajo realizado para reactivar el comercio internacional, el líder campesino señaló que todavía existen desafíos importantes para garantizar la estabilidad de la actividad pecuaria.
Destacó que entre los desafíos está la necesidad de reforzar los controles sanitarios en las rutas por donde transita el ganado, con el propósito de evitar nuevos contagios y garantizar el cumplimiento de los protocolos exigidos por las autoridades estadounidenses.
De igual manera, advirtió que la inseguridad continúa siendo uno de los principales problemas para los productores, al denunciar que integrantes del sector enfrentan presuntas extorsiones por parte de grupos delictivos, quienes, dijo, exigen pagos que oscilan entre 1 mil 200 y 1 mil 400 pesos por cabeza de ganado.
GOBIERNO, EL PRINCIPAL ENEMIGO
Cuauhtémoc Espinosa responsabilizó al gobierno del estado por el deterioro del sector agropecuario al no implementar acciones suficientes para atender problemáticas como la sanidad animal, la entrega de insumos agrícolas y el respaldo a los productores.
Asimismo, acusó que desde que David Monreal Ávila era subsecretario de Ganadería, “a partir de eso, empezó a aparecer este gusano barrenador tanto en Jalisco como en Zacatecas, y eso provocó que nos cerraran la frontera”.
Insistió que los sectores pecuarios y agrícolas no han tenido el apoyo suficiente por parte del gobierno del estado ni del federal, lo que denominó un “abandono”.
“Lo debo decir con mucha honestidad: para mí, el gobierno es el principal enemigo de los campesinos. Lo digo puntualmente: este gobierno ha sido indiferente.
“Al gobernador David Monreal, que era el responsable [de Ganadería], yo de alguna manera lo culpo de que llegara el gusano barrenador a México y obviamente a Zacatecas. Nosotros no contamos con este gobierno. Es más, ni quisiéramos contar porque en vez de ayudarnos nos perjudica”, acusó.
Incluso, señaló que, desde su perspectiva, la administración estatal ha mostrado indiferencia ante las necesidades del campo y reiteró que está dispuesto a sostener un diálogo público con los funcionarios responsables para debatir la situación que enfrenta el sector agropecuario.
Insistió en que la reapertura de la frontera representa un paso importante para recuperar parte de la actividad económica de los ganaderos; sin embargo, afirmó que será necesario fortalecer las políticas sanitarias, mejorar las condiciones de seguridad y brindar mayor respaldo institucional para lograr una recuperación integral del sector.
DERECHOS
Los motociclistas y ciclistas tienen derecho a ocupar un carril completo; además, deben ser respetados en distancia de seguridad de 1.5 metros para evitar accidentes.
Asimismo tienen prioridad en paso en intersecciones y vueltas, siempre y cuando se encuentren en movimiento, sin olvidar que las ciclovías deben ser respetadas en su totalidad.
