De Mineros de Zacatecas y un par de consideraciones
Su servidor, estimada y estimado lector, se ha hecho asiduo en observar varios deportes, pero la vida me ha llevado a decantarme preferentemente por el futbol. En primer término, tuve la fortuna de conocer a los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y luego, como zacatecano, convertirme en fan de la Real Sociedad de Zacatecas y luego, años después, en lo que actualmente son nuestros Mineros de Zacatecas. El deporte lo llevó en mí, particularmente el futbol.
Seguramente para muchas y muchos, por mis críticas futbolísticas puedo parecer lo que en términos taurinos se conocería como un “villamelón”; pero bueno, más allá de tener las credenciales para criticar con determinado nivel, me parece que estoy en una posición que comparto con miles de zacatecanos, en cuestión de hacer observaciones para que nuestro equipo de la división de ascenso o Liga de Expansión pueda crecer en varios sentidos. Permítame explicarme:
En primer lugar, quiero referirme a lo que apoyando a mis Pumas conocí como la “mística“ del equipo: un conjunto de factores que implican no solamente las capacidades futbolísticas sino todas aquellas circunstancias de valores, creencias e ímpetus que, portando la camiseta y derivado de un sentido de pertenencia con la institución futbolística, podría generarse para tener un desempeño en la cancha: qué valores tiene el equipo para que los demuestres en la cancha.
En ese sentido, lo único que deseo hoy por hoy es que todos los jugadores del primer equipo de Mineros sean capacitados en “no comportarse como jugador de la selección de Argentina en el mundial 2026”. Y no me haga mucho caso, no es un tema personal, pero baste entonces ver una serie de videos, recopilaciones de imágenes y conocer la opinión de muchísimos profesionales del futbol para evidenciar lo que eso significa. En síntesis, más juego de futbol neto y menos falsedad y ganitas de agandallar sin demostrar buen futbol, porque los zacatecanos somos de lucha, no de gandallismos; somos derechos y frontales, no marrulleros. Espero ahondar en este punto en otra colaboración, de ser el caso.
En segundo lugar, quiero referirme a la organización administrativa, y en este punto permítaseme referirme a tres cosas que para muchos pueden parecer una exageración, pero que para otros, cuando quieres dimensionar la capacidad de mostrar tamaños, pueden ser la diferencia. Ahí va.
En primero lugar, el manejo de las cosas con los que somos abonados. En mi pobre experiencia, ¡uf! Queda mucho a deber la organización, salvo por el excelente trabajo de una persona que llamo respetuosamente “Ingeniera”. Me parece que no hay comunicación sólida y efectiva con la afición, no hay idea de mejora continua en la vinculación social con el abonado y el funcionamiento de lo que tendría que ser un trato “preferencial” es nulo. Insisto, es mi experiencia. Mi última experiencia en la entrega de mis abonos me da para sostener eso y más.
Dos, el tema de los uniformes. ¿Sabe usted la cantidad de acciones de mercadotecnia, logística y operatividad que hubo con las grandes marcas patrocinadoras de los uniformes de las selecciones nacionales de futbol ahora que fue el mundial? ¡Válgame! Experiencia hay para aprender, pero nuestros Mineros cambiaron de marca de uniformes y cuando el aficionado quiso comprar la identidad del equipo en vestimenta desde el juego número uno… ¡tómala! Hay que esperar por lo menos tres semanas. No hubo disponibilidad. Y en esto, mi referencia fue lo que hicieron mis Pumas de la UNAM al cambiar justo a la marca Puma: hubo disponibilidad de jersey del equipo a más no poder.
Finalmente, la “logística” en el estadio. Está a todo dar que haya una especie de “concertación” de la protesta por la cancelación del ascenso de parte de la FEMEXFUT (lo que confío en que sea tema de otra colaboración), pero me parece que antes que eso (algo que muchos apoyamos sobremanera) habría que pensar en todo aquello que se tiene que hacer de la mano con el aficionado para el ingreso efectivo y eficiente al estadio Carlos Vega Villalba y que los aficionados vivamos toda la experiencia de la mano del club, hasta la de protesta, como ha sido el caso: hay que pensar en personas adultas mayores, personas con discapacidad y embarazadas, principalmente. A la par, familias con niñ@s pequeñ@s.
¿Cuál es la razón de no abrir la puerta principal del estacionamiento/ingreso al estadio, y forzar el caminado e ingreso por las escaleras frente al gimnasio Marcelino González? ¿Por qué no hay ingreso en la tribuna oriente del inmueble? ¿Cuáles son los protocolos de seguridad/revisión al ingreso? Punto fundamental: piensen en los adultos mayores y eso dará claridad. Pidan opinión, ¡carajo!
Para querer ser grande, hay que demostrar que quieres/puedes serlo. No podemos ser “candil de la calle y oscuridad de la casa”. El camino a ser competitivo, firme y de nivel conlleva mucho trabajo y aprendizaje. Atender desde lo más complejo hasta las cosas que parecen nimiedades… pero siempre, el diablo está en los detalles. Y si mis Mineros no cuidan lo sencillo… ¿cómo se podrá con lo complejo?
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
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