Mi amigo el algoritmo: ¿por qué millones de personas buscan compañía en la inteligencia artificial? Primera parte
Sabes que amo los días de lluvia; la frescura del clima me conecta con esa pasión de escribir y compartir los temas sobre los que reflexionamos aquí, en Tu Espacio Digital. Ayer precisamente, recibí el regalo de una tarde fresca de agosto que me inspiró a sentarme a redactar estas líneas para charlar contigo hoy.
En este contexto, te cuento que hace algunas semanas conversaba con un amigo y me confesó algo curioso: cada vez que tiene dudas sobre cómo manejar una conversación difícil, abordar un tema complejo con su equipo de trabajo o, simplemente, combinar su ropa para lucir mejor, en lugar de compartir sus inquietudes con algún amigo de carne y hueso, recurre de inmediato a los consejos de ChatGPT o Gemini.
Para ser sincera, no me sorprendió. Como narré en una de mis colaboraciones anteriores, yo misma tuve una cita con una Inteligencia Artificial (IA), por lo que lo contado por mi amigo era terreno conocido para mí.
Aunque debo aclarar —para curarme un tanto en salud— que aquella cita fue únicamente un experimento periodístico para entender cómo funcionaba el fenómeno y contártelo a ti. Sé que habrá quien no me crea, pero está bien; me siento cómoda con eso.
Más allá de las anécdotas, estuve revisando publicaciones que sostienen que millones de personas en el mundo ya han traspasado esa frontera de la simple productividad. Se trata de un fenómeno creciente: la transición de la IA como herramienta facilitadora de tareas a un refugio emocional para sobrevivir a la rutina en una compañía que no es precisamente humana.
Los números son relativos, desde luego, pero pueden llegar a impresionarnos cuando hablamos de estas aplicaciones diseñadas explícitamente para el acompañamiento y la conversación afectiva.
La estimación para 2026 con base en información de Spherical Insights, oscila entre 80 y 120 millones de usuarios activos mensuales en plataformas dedicadas a la compañía virtual, acumulando más de 500 millones de descargas registradas en aplicaciones de este tipo a nivel global.
Otros datos relevantes son que cerca del 67 al 70 por ciento de los usuarios habituales afirman que estas aplicaciones ayudan a reducir significativamente sus sentimientos de soledad. De igual manera, más del 85 por ciento de los usuarios de plataformas como Replika reconocen haber desarrollado un vínculo emocional auténtico o apego con su asistente.
Un usuario promedio pasa entre 15 minutos y dos horas diarias conversando con su asistente virtual, intercambiando un promedio de 70 mensajes al día (nikolaroza.com, 2026)
Los perfiles varían: van desde jóvenes con ansiedad social hasta adultos mayores que buscan con quién hablar al final del día.
La Generación Z y los jóvenes de 18 a 24 años representan el 38 por ciento del total de usuarios, coincidiendo con la franja de edad que reporta mayores índices de ansiedad e incertidumbre laboral o sentimental.
Les siguen los adultos jóvenes de 25 a 34 años (29%), impulsados por el estrés profesional y el trabajo remoto. Por su parte, los adultos mayores de 55 años, aunque representan el 6 por ciento del volumen total, constituyen el segmento de más rápido crecimiento, motivados por el aislamiento involuntario, la viudez o la distancia de sus familias.
Esto me conduce a un par de preguntas: ¿nos sentimos tan solos en el mundo que lejos de buscar socializar con otras personas, nos estamos refugiando en la IA? ¿Qué tipo de circunstancias están motivando ese comportamiento?
1. La soledad urbana y el aislamiento serían la principal causa. En un mundo hiperconectado, paradójicamente cada vez nos encontramos más solos. Se habla de una epidemia de la soledad y la pérdida de espacios de socialización.
Existen investigaciones internacionales que demuestran que las personas pueden pasar hasta un 20 por ciento menos de tiempo socializando en persona que hace una década.
La tecnología comienza a llenar los vacíos que ha dejado la disminución de espacios comunitarios así como la proliferación de hogares unipersonales (www.onsenapp.com).
2. La segunda causa la constituye la disponibilidad incondicional sin juicio. La IA está disponible 24/7 para leernos, escucharnos, ayudarnos a entrenar conversación, idiomas, etc. y ante todo, a decir lo que deseamos escuchar sin emitir juicios, sin cansarse o distraerse, claro, funciona con criterios lógicos.
3. El tercer factor sería el miedo al rechazo y la baja fricción: ¿Quién en su vida no ha enfrentado alguna vez el rechazo? Aunque hemos aprendido a temerle –bajo el argumento de que es una herida de la infancia y duele enfrentarlo–, en realidad también es parte de una dinámica natural en la interacción humana, al igual que los desacuerdos, los conflictos y la conciliación.
Tener claro que no con todas las personas vamos a congeniar y que la búsqueda de cada quien es distinta, es parte de la convivencia social. Sin embargo, un número creciente de jóvenes opta por interacciones sintéticas porque ofrecen la ilusión de compañía eliminando el riesgo al rechazo o la confrontación…
¿Quieres saber más sobre cómo este fenómeno impacta nuestras vidas y cómo podemos recuperar el valor de las relaciones humanas? Espera la segunda parte de esta colaboración.
Nos leemos pronto.
