La corcholata es primero
“Un político divide a la humanidad en dos clases: los instrumentos y los enemigos”: Friedrich Nietzsche
Ante reclamos y encabronamiento de izquierda, Morena dio a conocer a sus coordinadores de la transformación (o algo así se llama a sus posibles precandidatos) a diversas gubernaturas en el país. Nadie quedó contento y contenta con los resultados de las encuestas (sic) para tener el pulso ciudadano (resic) de las preferencias sobre quienes llevarán la voz de la transformación republicana, en las elecciones del próximo año. En calidad de mientras, algunos y algunas andan en el festejo y otros u otras en el berrinche democrático.
El gran problema de los partidos en México es la ausencia de elecciones primarias, vigiladas permanentemente por el órgano electoral y los ciudadanos. Las encuestas que realiza Morena no me indican que X persona sea la más capacitada para ser candidato o candidata, sobre todo cuando sus patrocinadores le meten cañonazos de billete, pensando que eso les da inteligencia. Cuando los gobiernos estatales juegan con la corcholata de su preferencia, en ese momento se acabó el piso parejo y la legitimidad de las encuestas (jajaja).
Ningún aspirante, salido de las encuestas, tiene legitimidad, pues no fue designado en las urnas de su partido, en procesos marcados por la equidad y el respeto. Pero es claro que, en asuntos electorales, al menos en México, no existe algún código moral que detenga las prácticas depravadas de las facciones. Al viejo estilo del partido hegemónico, si no salen en la rifa, arrebatan. Y los demás que se jodan, incluido su partido. Morena mantiene la narrativa del acuerdo político y del reparto de cuotas entre algunos de sus miembros más destacados (en la negociación en lo oscurito, con agarrón de pierna incluido).
En Zacatecas, así sucedió. No dudo que, dentro de los acuerdos cupulares de Morena, se haya decidido otorgar la candidatura a la facción hegemónica sin la oportunidad de buscar otros mecanismos de decisión, en los que la ciudadanía tuviera voz y voto. En aquellos países en los que se buscó democratizar las decisiones internas, se legalizaron las elecciones internas, ya sea con la participación única de la militancia o con la participación de la ciudadanía en general (elecciones cerradas o abiertas).
La selección fue completamente disoluta. Los aspirantes perdedores, ya la hicieron de tos y, aunque hablen de unidad y esos conceptos en los que no creen, están desaparecidos del escenario político local. Me parece que valoran lo que harán para manifestar su molestia por el agandalle del que fueron objeto. Morena sigue sin demostrar que es una organización diferente y moderna, adecuada a sus discursos oficiales de cambio y transformación. El partido ha evitado un debate serio sobre los mecanismos de selección de candidaturas, ha evitado la autocrítica para avanzar hacia una organización fuerte que se nutre del pueblo sabio.
La construcción de una cultura política, basada en principios democráticos, no ha sido posible establecerla como esencial en el camino del partido en el poder. La construcción de una nueva ciudadanía pasa forzosamente por la eliminación de prácticas facciosas donde solo caben unos cuántos.
Así, no podemos marchar si unos van para la izquierda y otros para la derecha. Sí, Morena se está derechizando como partido y eso es grave. Nos piden no votar por el PRI, pero actúan como este partido, en sus años de agandalle político. Por ello, no resultará sorpresivo que algunos partidos y grupos políticos busquen la formación de alianzas coyunturales para enfrentar la imposición y autoritarismo.
Y eso tampoco es benéfico para Zacatecas. Porque el pragmatismo que une a las alianzas genera choques entre los líderes de partidos y grupos, por repartirse las candidaturas y espacios en la administración. El pragmatismo político de rancho es pegar ladrillos con Resistol. Pero aun es temprano para saber qué camino tomará la oposición dormida en Zacatecas. Una oposición tan débil, que le cuesta despertarse temprano para ponerse a trabajar. Y, además, una oposición que jamás ha cambiado y sigue actuando al ritmo que le pongan pues, como títeres, se manejan desde otras oficinas y no las de sus partidos. ¡Pobre Zacatecas, la neta!
