ZACATECAS. La memoria del periodista y difusor cultural de amplia trayectoria, Enrique Salinas, se reencontró con amigos, familiares y colegas en el Museo Rafael Coronel, durante el homenaje póstumo en su honor Tan bien que íbamos.
El ambiente a veces fue de risas, otras melancolía y las más emotivas de lágrimas. Los asistentes hablaron de un profesional con un profundo impacto en la vida cultural de Zacatecas, pero también de un querido amigo y padre amoroso.
Recordaron también los momentos que pasaron juntos y los proyectos en los que participó Enrique Salinas.
Elsa Salinas Leyniers, hija del periodista, compartió uno de los momentos más emotivos del homenaje, dónde los asistentes no conocieron al profesional de la comunicación, sino a un padre amado.
Sus palabras evocaron el recuerdo de los rituales padre e hija, y del incansable guía que la apoyaba en la escuela y la vida, compartiendo sus gustos por la música, las lecturas y el séptimo arte.
Gestores culturales y periodistas también compartieron anécdotas del rebelde, destacando la importancia que tuvo en la vida cultural de Zacatecas, a través de sus proyectos e investigaciones.
Enrique Salinas, señalaron, fue el primer impulsor del periodismo cultural en Zacatecas, lo que lo llevó a desarrollar y participar en proyectos del mundo cultural.
Considerado como el descubridor del Barroco Chichimeca, al periodista también se le recordó por su labor de poeta, maestro y ser un bohemio marcado por la escritura, la música y las artes.
El acto tuvo la presencia de María de Jesús Muñoz Reyes, directora del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC), el periodista Francisco Esparza, Lidia Lozano, directora de la Alianza Francesa de Zacatecas; Julieta Medina, exdirectora del Museo Zacatecano; Irma Valerio, promotora cultural, así como Elsa Salinas Leyniers y Anne Leyniers Wilgan, familiares del homenajeado.









