ESTADOS UNIDOS. Waymo ha encargado miles de vehículos eléctricos de fabricación china para expandir rápidamente su flota nacional de robotaxis, una estrategia agresiva que está generando preocupación entre los legisladores estadounidenses sobre la seguridad nacional y la competencia leal, reveló The New York Post.
Las furgonetas «Ojai» de color azul celeste de la compañía propiedad de Alphabet, que ya circulan por las calles de Los Ángeles, San Francisco y Phoenix y que llegarán a Denver, Las Vegas y San Diego este otoño, son una versión con otra marca de un vehículo fabricado por Zeekr, una unidad del grupo Geely Holding, vinculado al Partido Comunista Chino.
Waymo prevé importar unos 5 mil 100 vehículos Ojai para finales de este año, lo que duplicará con creces su flota actual, compuesta principalmente por SUV Jaguar I-Pace, según datos de la empresa de investigación MoffettNathanson. Los Jaguar se importan de una planta en Austria y se equipan con la tecnología de conducción autónoma de Waymo en Arizona.
The Post señaló que el Departamento de Comercio ha prohibido la importación y venta de cualquier «vehículo conectado» o software de conducción autónoma fabricado en China o Rusia a partir del año modelo 2027. Actualmente, se está debatiendo en ambas cámaras del Congreso una legislación para formalizar la prohibición.
Waymo afirma que cumple con las normas federales al adquirir únicamente vehículos de Zeekr y luego añadir sus propios sensores y software de conducción autónoma en una planta de Arizona. Sin embargo, los críticos señalan que esta alianza sigue representando un grave riesgo para la seguridad nacional y la economía.
Missy Cummings, ex asesora sénior de seguridad de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras, a quien Elon Musk acusó en su momento de tener un «prejuicio extremo contra Tesla «, declaró a The Post que el intento «cuidadosamente orquestado» de Waymo para justificar el acuerdo con Zeekr es insuficiente.
También expresó dudas sobre las garantías de Waymo de que el chasis Zeekr está totalmente libre de tecnología china.
El acuerdo de Waymo con Zeekr plantea un dilema para los legisladores de Washington, según fuentes bien informadas consultadas por The Post. Ejecutivos de la industria automotriz estadounidense han advertido que los autos chinos baratos representan una seria amenaza para Tesla, de Elon Musk, y los tres grandes fabricantes de Detroit. Sin embargo, los legisladores también quieren evitar perjudicar a Waymo, uno de los líderes en la carrera mundial por los autos autónomos.
Un portavoz de Waymo refutó las afirmaciones de Cummings, señalando que todos sus vehículos se someten a rigurosas pruebas de seguridad de vanguardia para proteger los secretos comerciales de la empresa.
Waymo no comparte ningún dato que recopile sobre consumidores estadounidenses con Zeekr ni con ningún otro fabricante de vehículos, añadió el portavoz. Además, Waymo no otorga licencias de su software a Zeekr, no comparte su código fuente ni permite la transferencia de sus algoritmos o modelos de IA.
Los Ojai de Waymo son de los pocos vehículos de fabricación china que circulan en Estados Unidos, donde las regulaciones gubernamentales y los aranceles del 127.5% han excluido prácticamente a China. Polestar, fabricante de vehículos eléctricos cuya mayoría accionaria pertenece a Geely, la empresa matriz de Zeekr, tiene prohibido desde junio vender autos nuevos en Estados Unidos, aunque los vehículos ya existentes pueden seguir circulando.
Incluso con los aranceles, TechTimes estimó que a Waymo le cuesta entre 98 mil y 115 mil dólares combinar un chasis de vehículo fabricado por Zeekr con sus sensores, en comparación con los 200 mil dólares estimados para los robotaxis Jaguar I-Pace de Waymo.
Según el portavoz de Waymo, la decisión de la empresa de adquirir vehículos de Zeekr se remonta a 2019.
En aquel entonces, los fabricantes estadounidenses se mostraban reacios a trabajar con Waymo debido a la competencia de otros proyectos de coches autónomos, lo que dejó a la empresa con pocas opciones más que adquirir vehículos de China para mantener su expansión en marcha, explicó el portavoz.
Fuentes internas de Washington D.C. que hablaron con The Post señalaron ejemplos recientes en los que las deficiencias en la cadena de suministro se han utilizado con gran eficacia como arma.
En septiembre, funcionarios de la administración Trump revelaron que la naviera china COSCO había estado utilizando equipos ocultos en sus barcos para espiar las comunicaciones militares, incluidas las de Estados Unidos, según informó Reuters. Por otra parte, Israel acaparó la atención mundial en 2024 al manipular subrepticiamente miles de buscapersonas utilizados por Hezbolá para que explotaran.
El senador Bernie Moreno (republicano por Ohio) y la senadora Elissa Slotkin (demócrata por Michigan) copatrocinan un proyecto de ley bipartidista que cerraría la laguna legal que permitió el acuerdo de Waymo para el vehículo Zeekr, prohibiendo la importación de cualquier vehículo fabricado en China, incluso si una empresa estadounidense le agrega su propio software y sensores posteriormente. En la Cámara de Representantes, John Moolenaar, presidente del Comité Selecto sobre China, ha presentado un proyecto de ley similar.
Guadalupe Selene Salinas Cruz
Agencia Reforma
