CIUDAD DE MÉXICO. El Secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, admitió que un avión de la Guardia Costera de Estados Unidos fue el que detectó, cerca de El Salvador, la embarcación con más de una tonelada de cocaína que posteriormente fue asegurada por la Armada de México frente a Oaxaca.
El Almirante explicó que las autoridades estadounidenses proporcionaron la ubicación de la lancha para que personal naval mexicano realizara la intercepción.
«En el caso del aseguramiento de la droga de ayer, de antier, es porque un avión de la Guardia Costera, por la altura de Salvador, avista esta embarcación y nos transfiere la información», explicó.
El decomiso, anunciado ayer, se realizó a 366 millas náuticas al sur de Huatulco, Oaxaca, donde fueron detenidos seis tripulantes, cinco de ellos extranjeros, y asegurados aproximadamente 1 268 kilogramos de cocaína distribuidos en 46 bultos.
«Entonces nosotros con nuestros equipos y los aviones, la enganchamos y la aseguramos», señaló Morales Ángeles.
El Secretario sostuvo que México mantiene acuerdos con Estados Unidos para recibir alertas tempranas sobre embarcaciones sospechosas y evitar ataques estadounidenses en zonas marítimas mexicanas.
«Hemos llegado a acuerdos con Estados Unidos de que no ejecuten acciones en nuestras zonas marinas, incluso en la zona económica exclusiva», afirmó.
Al ser cuestionado sobre la posibilidad de que la embarcación asegurada hubiera sido destruida mediante un misil estadounidense, como ha ocurrido con otras lanchas sospechosas de transportar drogas, Morales Ángeles explicó que México busca impedir ese tipo de acciones.
«Eso es lo que estamos tratando de evitar», respondió.
El Almirante advirtió que los ataques podrían causar la muerte de personas que no necesariamente participan en actividades delictivas, además de que existe el riesgo de confundir embarcaciones pesqueras con unidades utilizadas para transportar drogas.
Morales Ángeles indicó que la cooperación marítima incluye intercambio de información con la Guardia Costera, los comandos Norte y Sur de Estados Unidos y autoridades de otros países, además de operaciones espejo en el Río Bravo.
