MADRID.- La segunda corrida de toros y tercer festejo de la Feria de Otoño dejó una tarde de exigencias en Las Ventas, donde la corrida de Victoriano del Río y Toros de Cortés ofreció escaso margen para el lucimiento. Emilio de Justo, Víctor Hernández y Marco Pérez, quien confirmó alternativa, tuvieron que sostener sus actuaciones desde el oficio, la firmeza y la disposición ante un encierro de comportamiento desigual.
La confirmación de Marco Pérez centró buena parte de la atención. Emilio de Justo, como padrino, y Víctor Hernández, como testigo, protagonizaron la ceremonia antes de que el salmantino construyera una faena de buen planteamiento frente al primero.
Pérez había dejado previamente un saludo a la verónica y volvió a mostrar variedad en el quite. Con la muleta inició genuflexo, ganando terreno hasta sacar al toro hacia los medios. Allí encontró momentos de mayor expresión al natural, corriendo la mano y aprovechando la fijeza del ejemplar. Por el derecho procuró llevarlo siempre embebido en la muleta, cruzándose y buscando prolongar una embestida que tuvo más contenido que entrega. La faena mantuvo ritmo y tuvo pasajes de buen trazo. Una buena estocada cerró su primera actuación como matador de toros en Madrid, siendo ovacionado.
Emilio de Justo tuvo pocas posibilidades con el segundo. El extremeño administró tiempos y distancias para tratar de corregir las asperezas del toro. Consiguió algunos naturales estimables, uno de ellos especialmente largo y llevado con la mano baja, pero el ejemplar tendía a salir desligado del engaño y dificultó la continuidad. De Justo recurrió al oficio para sujetarlo y dejó una breve serie por el derecho antes de poner punto final a su labor.
Víctor Hernández tampoco encontró facilidades con el tercero. Quiso darle continuidad desde el comienzo y consiguió una primera tanda limpia, aunque las salidas del toro terminaron descomponiendo los muletazos. Insistió por el izquierdo, administrando las pausas y tratando de corregir una embestida que no acabó de entregarse. Su actuación, seria y medida, no encontró el remate con el acero.
El cuarto volvió a exigir la experiencia de Emilio de Justo. Tras comenzar doblándose y ganarle terreno, consiguió ligar sobre el pitón derecho, mandando con la voz y el toque para sostener la embestida. Al natural apenas encontró momentos aislados. El toro atendía de manera intermitente y obligó al extremeño a provocar cada arrancada. De Justo insistió hasta agotar las posibilidades y fue despedido con palmas.
Víctor Hernández mostró nuevamente disposición frente al quinto, un toro de escasa transmisión y recorrido. Lo recibió de muleta por alto y posteriormente buscó conducirlo a media altura por el derecho. Al natural intentó dar amplitud a los viajes, dejándole la muleta puesta para evitar que se desentendiera. Hernández perseveró por ambos pitones y cerró con manoletinas antes de entrar a matar.
Marco Pérez afrontó un panorama todavía más complicado con el sexto. Lo recibió con una larga cambiada de rodillas, declaración de intenciones que mantuvo durante toda su actuación. El toro se revolvía con rapidez, acortaba los viajes y terminó desarrollando una embestida de arreones.
El salmantino no abrevió. Probó por ambos pitones, se mantuvo firme y asumió terrenos comprometidos, especialmente cuando el toro se le metió por dentro por el izquierdo y estuvo cerca de prenderlo. Sin posibilidad de construir una faena ligada, Pérez respondió con disposición y oficio ante las dificultades. Falló con el acero y recibió una nueva ovación.
Ficha: Plaza de Toros de Las Ventas. Tercer festejo de la Feria de Otoño. Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés. Emilio de Justo: silencio y palmas. Víctor Hernández: palmas tras aviso y silencio. Marco Pérez, que confirmó alternativa: ovación y ovación.

Fotos: Manolo Briones
