El circo de la piedra del Soleil
“Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”: Groucho Marx
A escasos días del inicio -formal y legal- el proceso electoral en Zacatecas, y ya que algunos aspirantes andan en plena precampaña, las piezas comienzan a moverse por desencanto o pleno encabronamiento por las designaciones de algunos y algunas suspirantes. En tal sentido lo verdaderamente interesante será observar quiénes cambian de bando y comienzan a gritar a los cuatro vientos que no están de acuerdo con el dedazo y mejor se cambian de bando, bajo el noble, democrático, republicano y estricto argumento, de que apoyan al candidato o candidata y no al partido.
Así es mis estimados ciudadanos y ciudadanas. No hay proceso electoral en el que distinguidos personajes de un partido, no realicen el clavado en posición C con 2.5 grados de dificultad y se arrojen a los brazos de otro movimiento político, nada más porque quien salió designado o designada no es de su agrado o porque es familiar de zutano, mengano o perengano o porque le va al América o por lo que sea. El chiste es que se manifiestan por no apoyar a quien ganó en la rifa y mejor se cambian de camiseta.
En nuestro país, es costumbre que algunas personas comiencen a mecerse en el trapecio político e ideológico para dar el brinco ceremonial. Algunos y algunas, sin el más mínimo sustento ideológico, obviamente, se pasan de la derecha a la izquierda, de la izquierda a la derecha, y hasta tienen el descaro de afiliarse al partido que durante años fue su adversario y al que le lanzaron epítetos que no puedo reproducir porque atentan contra la moral y las buenas costumbres. Pero, en el brinco, se les olvida hasta el trato indigno que vivieron en los gobiernos de esos partidos, incluso, en el colmo del descaro, hasta se toman la foto abrazados y a punto de darse el beso de la muerte con el aspirante al que en silencio odian. ¡Chale!
Y, si nos ponemos a revisar la vida política de algunos y algunas, nos vamos a desmayar cuando nos demos cuenta que ya le han dado vuelta a todos los partidos, organizaciones, clubes y equipos de futbol mexicano. Y la neta que eso espanta, pues con ello nos damos cuenta que carecen de autoridad para hablar de respeto a las normas, principios y código moral del partido que los cobija, después que se fueron como las chachas. ¿Quién en su sano juicio le va a creer a quien le dio vuelta a todas las ideologías y posiciones políticas?
Tomemos el caso del PRI. El otrora partidazo comenzó a hacer agua producto de sus errores y de su nula capacidad para relacionarse con el pueblo y, cuyos gobiernos, emanados de la revolución, reprimieron con toda su alma a organizaciones obreras, campesinas, estudiantiles y un largo etcétera. Muchos priístas callaron por el democrático temor a perder su hueso o chamba. Cuando el partido entró en desgracia, un gran número de militantes, descubrieron que andaban equivocados y se echaron a los amorosos brazos de la llamada izquierda (o sea Morena), donde siguen haciendo sus trácalas al amparo del poder.
Sí, a los ex priístas les gustó tanto la impunidad y el agandalle, que decidieron darle patadas al pesebre neoliberal y ahora se presentan como la única alternativa de izquierda del mundo mundial, comenzando a amar a los pobres a los que tanto jodieron durante años. Y que conste que algunos que se fueron al PRD, regresaron como el hijo pródigo, para luego -en el colmo del cinismo- irse a Morena.
Sí, toda una transformación Kafkiana. Salieron del PRI como personas para convertirse en chapulines u otra fauna similar. En fin, que ahora veremos muchos cambios en personajes, nada más den el brinco al partido rival. Y para que esto no se oiga criminal, los fariseos convertidos ahora le llamaran Santa Alianza. ¡Todos aquellos que han sido agraviados por el gobierno reaccionario de los ex priístas, venid a lavarse con las aguas cristalinas y divinas del priísmo! El surrealismo político en su máxima expresión. Digo.
