Ana Lilia González
Ana Lilia González

Cuando vivir es compartir en las redes

 

Mi querida Any:

Sé que en la actualidad para una adolescente o joven parece inconcebible una vida fuera de las redes sociales digitales, puesto que las nuevas generaciones, a las que tú perteneces, las utilizan para establecer vínculos y construir un sentido de pertenencia a determinados círculos propios de tu edad, lo cual está bien, en la existencia de todo ser humano esa es una necesidad importante que tarde o temprano nos ocupamos de cubrir.

Navegar por Internet utilizando diversas aplicaciones, no solamente es una manera de mantener comunicación y socializar, sino también de compartir -en tu caso- ilusiones, vivencias, bromas, imágenes y, ¿por qué no? conocer nuevos amigos, intereses y afinidades. Dicho de otra manera, estar en las redes es, en cierta forma, un estilo de vida de nuestra era al cual cada día millones de personas de todas las edades se suman. ¿Sabías por ejemplo que en el mundo entero existen más de 4,600 millones de usuarios de las redes sociales digitales? De éstas, una proporción importante la representan los jóvenes y adolescentes.

Mas no creas que todo lo que ahí circula es real, hay mentiras, engaños y peligros. Y pensar que tantas personas se vuelven tristes por comparar su vida con la de otras que, desde luego, no muestran la verdad. ¿Crees tú que alguien colgaría en Internet su peor foto? No, porque además vivimos en una sociedad en la que –erróneamente desde mi perspectiva- la imagen vale más que cualquier otra característica de las personas. Ello no necesariamente es correcto y tampoco el hecho de comparar nuestra vida con la que otros muestran en Instagram, Facebook, TikTok u otras redes.

Sé que estas reflexiones son de una tía que vivió en otro entorno su adolescencia, sin embargo, no creas que por ello me es ajeno lo que sucede en la red, pues me encanta el mundo virtual, las nuevas tecnologías, las aplicaciones que no solamente utilizo por entretenimiento, sino como herramienta de trabajo. Es fabuloso el disponer hoy de una cantidad infinita de datos, imágenes, videos que aportan también al conocimiento y en ocasiones, a la desinformación, tú sabes, en Internet hay demasiada información falsa que en ocasiones es difícil detectar y de manera indiscriminada simplemente se difunde con pulsar un “compartir” o “retuitear”, sin medir los alcances de esas acciones en la vida de la gente.

¿Has escuchado del grooming? Te comento, es una práctica que consiste en que personas adultas crean perfiles falsos haciéndose pasar por jóvenes y adolescentes de tu edad con el objeto de establecer un vínculo íntimo que buscan llevar al plano real. Y, aunque pueda parecerte exagerado, hay niñas y adolescentes que han caído en las redes del engaño y la manipulación de estos individuos sin valores y sin consciencia. En algunos casos la virtualidad traspasó la realidad y esas jovencitas desaparecieron sin que sus padres sepan hoy de ellas. No, no es una exageración, es uno de los peligros que existen en el uso de las redes.

Otro de los riesgos de los que puedo hablarte, es el ciberacoso. En la etapa que ahora vives y que estás descubriendo cosas que te gustan, amigos y vas cambiando poco a poco –  lo digo con un dejo de nostalgia al recordarte cuando eras pequeña – existen usuarios que lamentablemente se dedican a utilizar los medios digitales para molestar o acosar a otros mediante ataques  personales, divulgación de información que es muy privada, misma que tal vez por descuido o por el hecho de no saber qué destino y uso puede tener lo que se publica en las redes, los propios jóvenes dejan ahí; otra forma de ciberacoso, es la publicación de datos o hechos falsos con el único afán de dañar.

Hay tantos otros de los que debería hablarte, así como de los beneficios que puede aportar la navegación por Internet a tu formación académica u otros temas que te resulten fascinantes. Sé que ahora te inquieta el control parental, pero créeme, no falta mucho para que accedas a todas estas plataformas, eres nativa digital. Mas, todo llega a su debido tiempo, confía. Ahí estaremos para guiarte y cuidarte.


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