Redes sociales y democracia. Parte III
En la colaboración anterior analizamos la caracterización de la escritora Marta Peirano, respecto a los principios en los que se sustenta el funcionamiento de las redes sociales, a saber, el aislamiento, el infinito y la velocidad, los cuales contribuyen a que estas sean peligrosamente adictivas para los internautas.
Refiere la autora que la combinación de todos estos elementos favorecen el hecho de que no podamos dejar de mirar el teléfono; y una vez que ingresamos a ese mundo, quedamos absolutamente hipnotizados y comenzamos a dar clic en íconos, a seguir información y lo que pasa ahí, aparentemente con mucha atención, cuando en realidad estamos ausentes de todo. Ella lo denomina un estado de “trance” que las personas jugadoras llaman “estar en la zona”
Es algo similar a un autómata. Como refiere Peirano: un estado en el que todo da igual, las manos parecieran moverse solas y las personas se vuelven particularmente sensibles y vulnerables a la manipulación, esto es el tercer elemento que conocemos, la tercera característica fundamental de las plataformas digitales de las cuales estamos hablando. (Peirano, 2022)
Entonces, las redes nos vuelven vulnerables, son adictivas y nos manipulan, son los tres primeros elementos que conocemos de ellas y son las primeras conclusiones a las que llega Marta en sus reflexiones.
Hace una puntualización importante en torno a la diferencia que existe entre las redes sociales y las plataformas digitales respecto de los medios tradicionales, “mucha gente piensa que las redes sociales y las plataformas digitales son como el periódico, la radio, la televisión, pero que llegan a más gente, como si fueran un salto de escala, cuando en realidad son una clase diferente de medio de comunicación de masas” (Peirano, 2022)
Y es en este punto donde comienza el análisis de la incursión de las redes sociales en los temas políticos y la democracia. El primer apunte que refiere es en el sentido de que hace 50 años un político o demagogo, vendedor de cualquier cosa, era capaz de convencer a una sola nación de que siguiera sus premisas o se afiliara a su partido, que hiciera cosas que ahora nos parecen impensables; sin embargo, podía hacerlo, podía utilizar todos los medios para convencer a una nación usando un solo discurso.
Podía replicar el mismo discurso por todos los medios y todo el mundo lo veía, siempre era el mismo. ¿Cuál es la diferencia con respecto a hoy? El algoritmo.
Este algoritmo permite llegar a todas las personas de una nación al mismo tiempo dictando un mensaje distinto a cada una, sabiendo con antelación lo que esa persona quiere a morir, gracias a lo que denomina una “maquinaria de vigilancia”.
Pero esta no es la única implicación del uso de las redes para estos fines, quizás la más importante tiene que ver con el hecho de que hace 50 años podríamos decir que teníamos una visión compartida de la realidad, aunque existieran opiniones distintas acerca de ella.
No obstante, hoy cada uno de nosotros recibe una versión distinta de la realidad, directamente en nuestra casa, nuestra intimidad; nosotros no buscamos las noticias, las noticias nos buscan. (Peirano, 2022).
Aquí destaca otro aspecto importante: las noticias son seleccionadas específicamente para cada persona mediante el funcionamiento del algoritmo de inteligencia artificial, mismo que, como se ha expuesto, también está optimizado para provocar la interacción, y las noticias falsas generan mucha más interacción que las noticias reales, entre otras cosas porque están diseñadas para alterar nuestras emociones, no nuestro cerebro.
Las redes sociales, aunque las manejamos como si fueran medios de comunicación, son en realidad proveedoras de servicios, legalmente tienen una categoría distinta, pues son legalmente irresponsables de los contenidos que publican y llegan a las personas gracias a sus algoritmos. (Peirano, 2022)
Se puede demandar a un periódico, a la televisión o a la radio por haber publicado algo que es falso, pero nadie puede demandar a Facebook, Google o Twitter por el mismo motivo…Continuará
