ZACATECAS. Un elemento que no puede faltar en la vestimenta de los participantes en las Morismas de Bracho es la escopeta, por ello ésta debe estar en óptimas condiciones para evitar accidentes y conservar la tradición, explicó Sergio Rodríguez Serna, quien desde hace dos décadas fabrica armas para los cofrades.
Ubicado en el atrio del templo de San Juan Bautista, se encuentra una carpa improvisada donde cuernos y escopetas son exhibidos. En este lugar, el artesano realiza reparaciones a los rifles, para que los morismeros celebren la fiesta con sus armas listas para detonar.
El Marro, como también es conocido, explicó que inicialmente solo vendía los tradicionales cuernos en los que se almacena la pólvora, pero con el tiempo aprendió a reparar los cañones y las escopetas.
Detalló que por su cuenta abrió su pequeño taller durante la celebración de las Morismas, y cuando adquirió más experiencia comenzó a fabricar los fusiles.
LA FABRICACIÓN
Rodríguez Serna precisó que los rifles se elaboran con procesos de torno para realizar el rayado del tubo con material que soporte las altas temperaturas de la explosión ocasionada por la pólvora, a fin de que no se vaya a “tronar”.
Mencionó que el diseño y el material de la culata dependen de la solicitud de cada moro o cristiano. Lo recomendable es usar madera de encino, ya que su resistencia disminuye el riesgo de que se estropee, aunque algunos la piden de pino lo cual no es conveniente, “porque es muy blandito y se quiebra fácilmente”.
Puntualizó que el material del cañón se llama célula 80 y éste se utiliza en las fábricas para que circule el gas, además su resistencia lo vuelve el más adecuado para las escopetas de los “bracheros”.
Finalmente, indicó que no existe una reglamentación para las medidas de cada escopeta, pero lo recomendable es que sean de entre 60 y 65 centímetros pues así son más seguras y fáciles de manejar.
