La presidenta Sheinbaum en Zacatecas y su gobierno contra la traición
La doctora Claudia Sheinbaum Pardo visitó este fin de semana Zacatecas, un mes y 10 días después de su toma de posesión como la primera presidenta de México.
En la definición pública de la apertura de su gira expresó un mensaje de profundo contenido ético/moral, en el que se pronunció en contra de “la traición” y de aquellos gobiernos que dan la espalda al pueblo.
En Calera de Víctor Rosales, reunida con campesinos y productores agropecuarios, uno de los sectores más marginados de la entidad, la presidenta de la República fue clara y contundente: “Nosotros no vamos a traicionar a Zacatecas, porque provenimos de un movimiento social que no miente y no roba”.
La pregunta obvia que debemos hacernos al respecto, desde la perspectiva de Claudia Sheinbaum, es la siguiente: ¿Quién, entonces, sí traiciona a Zacatecas? ¿Quién le roba su destino? ¿Cuál es el papel de la ciudadanía para saltar la trampa de los traidores? ¿Ella podrá ayudar a rescatar a este pueblo de gran nobleza?
La traición, según el diccionario de la Real Academia Española, es “el acto que rompe con la lealtad con alguien y está aderezado del engaño, perjurio, maquinación, vileza, la infamia, la conjura, la ingratitud y la falta del cumplimiento de la palabra empeñada”.
Sin pretenderlo (o quizá sí), tácitamente la presidenta realizó un análisis teórico, ético y moral en contra de la política de la traición, que no debe permitirse, porque obstruye la evolución de los pueblos.
Este posicionamiento público de Sheinbaum Pardo nos remite al memorable libro, tal vez el más importante en su tipo, titulado Elogio de la Traición: sobre el arte de gobernar por medio de la negación, autoría de los filósofos franceses Denis Jeambar e Yves Roucaute.
Ese texto, que hizo historia, plantea la tesis sobre la democracia despojada de utopías y valores y dominada por el pragmatismo, así como por las miserias de los políticos ambiciosos.
Dicho emblemático texto incluye una lapidaria y provocadora descripción del “sistema de la traición”, que se apoderó, como una dictadura, de la democracia moderna y que, por otra parte, se convirtió en oxígeno, sin el cual no pueden existir los políticos de nuestro tiempo.
Y en la tipología de los traidores, “el cobarde” es el más nefasto y miserable de todos, “porque a partir de que conquista el poder”, se lanza éste a la caza y al aniquilamiento de los traidores menores, para impedir la traición en su contra”, lo describen en sus estudios Denis Jeambar e Yves Roucaute.
El libro Elogio de la Traición, publicado en 1997, se estructura en seis capítulos, que son los siguientes:
1) La actualidad de la traición.
2) La traición en la historia.
3) La tipología de los traidores.
4) La necesidad de traicionar.
5) La ultra/modernidad de la traición.
6) El porvenir pertenece a los traidores.
Tenemos que admitir, por otra parte, que la traición en muchas de sus expresiones, se constituye en acto de “corrupción” que atenta en contra de la dignidad, el avance y desarrollo de un pueblo.
Seguramente, la presidenta tiene a su alcance y en sus manos las herramientas y los instrumentos éticos para impedir que Zacatecas siga sufriendo los efectos de las traiciones y de los traidores, que se traducen simultáneamente en monumentales actos de corrupción.
Por lo pronto, esperemos que la entidad sea incorporada a los grandes proyectos de desarrollo nacional y a los más importantes programas del gobierno federal de Claudia Sheinbaum.
Y de paso que se generen las condiciones para la transformación democrática de Zacatecas y nuestro Estado no sea rehén solo de unos cuantos.
La enorme fuerza de la presidenta
La gira de Claudia Sheinbaum Pardo por Zacatecas la realizó siendo la presidenta más poderosa de la historia de México.
En los comicios de junio pasado triunfó con casi 36 millones de sufragios a su favor, la más copiosa votación de la que se tenga memoria, para un jefe de la Nación.
Sheinbaum Pardo tiene toda la fuerza para hacer los cambios que requiere México. ¿Qué no podrá hacer de Zacatecas? Esperemos que haga cosas positivas.
