La historia en la pantalla
Dicen que los historiadores no pueden disfrutar del cine histórico. Sin embargo, le puedo decir que yo sí, que nada me gusta más que sentarme dos horas frente a la pantalla cinematográfica y disfrutar de una buena ficción histórica, -con palomitas de rigor-. Porque en efecto, es ficción.
Si quisiera una descripción académica, seria, intelectualizada de una época, acontecimiento o personaje histórico, seguramente vería un documental.
Pero nunca falta que profesionales y aficionados de la historia se rasguen las vestiduras ante la adaptación a la pantalla grande de cualquier época o héroe. Por ejemplo, la última secuela de Gladiador despertó muchísimos comentarios entre los que deseaban ver una representación étnicamente correcta y verosímil de los emperadores Caracalla y Geta o de Macrino, quien sí tenía ascendencia africana y llegó a ser representado por Denzel Washington.
Las críticas también surgieron en torno a la espectacularidad con la que se representaron los “juegos” en el Coliseo, aunque, por ejemplo, la película muestre por primera vez en cine las naumaquias (peleas navales reales con la arena llena de agua) y la crueldad a la que los romanos tanto se aficionaron. Si nos ponemos a hacer un recuento, lo mismo pasó el año pasado con la película de Napoleón de Ridley Scott y así podríamos seguir.
No obstante estimado lector, esto viene al tema porque recientemente he terminado de ver la segunda temporada de La Emperatriz (Netflix), una serie alemana que vuelve a poner en pantalla la vida de la famosa emperatriz Isabel de Baviera, o Sissi, esposa de Francisco José, emperador del Imperio austrohúngaro en el siglo XIX (19).
Sissi fue cuñada de Maximiliano de Habsburgo, el celebérrimo segundo emperador de México, cuya vida y obra siempre ha causado interés y reacciones de amor- odio.
Pues bien, el joven Max es retratado en esta serie como un ser egoísta, con una profunda envidia hacia su hermano mayor a quien el destino favoreció con la corona.
Hay escenas en que se le pinta borracho, parrandero e impulsivo, poco inteligente o capaz para gobernar, dejando entrever incluso una especie de enamoramiento con su cuñada y prima, Isabel de Baviera.
En el hilo narrativo de la serie, el hijo segundón, venido a menos por su propia familia, va alimentando cierto rencor que se combina con la ambición de llegar a ser alguien importante. Sin hacer más comentarios y permitiendo que Usted juzgue por sí mismo, me limito a decir que tal imagen ha causado extrañeza entre el público mexicano, acostumbrados como estamos a ver otro perfil de quien fuera el segundo emperador de México.
En efecto, es bien sabido que Maximiliano de Habsburgo experimentó cierta sensación de inferioridad ante su hermano, alimentando una ambición que finalmente vería saciada con el ofrecimiento del trono mexicano.
Pero de eso a ponerlo como un mero joven berrinchudo, hay una larga distancia que ha calado en los televidentes mexicanos. En defensa de la serie podemos decir que si hay alguien de quien se han escrito muchas cosas -a veces disparatadas-, es sobre Max.
Numerosos libros que hablan de su vida, desde los serios como el de Konrad Ratz (Tras las huellas de un desconocido: nuevos datos y aspectos de Maximiliano de Habsburgo, 2008) hasta aquellos que gustan de llenar páginas de suposiciones o rumores de una posible vida non sancta.
El caso es que volvemos a plantear lo mismo que al inicio, la serie, es un drama ambientado en una época histórica, una novela que relata acontecimientos reales, pero con la sazón de la televisión. No podemos exigirle rigor histórico. Aún así hay aspectos interesantes… La visión ficticia de la realidad presente o pasada llevada al cine, siempre conlleva aspectos de nuestro presente.
Algo así como cuando en los setentas todos los villanos de las películas estadounidenses eran rusos (en plena Guerra Fría) y después del 9/11 todos eran árabes.
Habría qué ver por qué Maximiliano dejó de ser el joven idealista y liberal para ser uno bastante desubicado. Por lo pronto, le recomiendo que le eche un ojo a la serie este fin de semana.
