Los Reyes Magos y la 4T
No existe nada más liberador, para la aterrada alma, sobre todo en estos años de muchos balazos y más ideológicos bandazos, que (en el periodo vacacional que por ley tenemos algunos) leer algún buen libro.
La neta en estos tiempos le di paso para terminar de leer y releer algunas obras que hace tiempo había dejado en la agenda. El primero fue Héroes, de Stephen Fry (la continuación de Mythos), sobre algunas historias de los hijos de los dioses griegos. También dos pequeñas obras de Jorge Ibargüengoitia y el resto del tiempo a continuar escribiendo un libro de relatos que tengo como proyecto, desde principios del finado 2024.
Les confieso que traté de evitar los diarios y la lectura de todo lo que apestara a política, pero es más sencillo que revivan los padres ideológicos del PAN a que me abstenga de echar una revisada a lo que está pasando en el país y el planeta. En calidad de mientras les diré que me escandalicé cuando vi los precios de los alimentos que se acostumbran elaborar para las cenas de Navidad y Año Nuevo.
Al paso que vamos muchas familias tendrán un pinche gansito o unos pingüinos con una cocota de dos litros (que para entonces costará como cien pesos).
Lo bueno de todo, es la neta, es que no nos gobierna el mamila de Milei. ¡Pinche bato castroso! Escucharlo es casi, casi, como oír a cualquier influencer mamón (de esos que traen a Zacatecas para educar a nuestros jóvenes).
En fin, que 2025 no será tan suavecito como lo esperábamos, porque llega el papá de los mamilas: Donald Trump. Así es. Por segunda ocasión el bocón cobrará como presidente, mientras los billonarios gobiernan los Estados Unidos y la sociedad sigue en creciente descomposición: atentados de psicópatas contra ciudadanía indefensa, aumento del racismo y, lo que viene, deportaciones a lo jijo.
Pero como los Walton, los Kosh, los Mars, los Cargill-MaxMillan y demás familias burguesas dueñas de los Estados Unidos, difícilmente cortarán su césped, harán el desayuno, tenderán sus sábanas de seda o limpiarán el desmadre que dejan en la piscina, pues ocuparán mano de obra latina (como lo dijo el filósofo panista Chente Fox). Y entonces la política migratoria gabacha tendrá sus giros, mientras tratan de resolver el desmadre interno que traen y que parece se complicará en 2025.
Mientras todo eso sucede hoy, después de haber contratado un grupo muy cabrón de guaruras, Melchor, Gaspar y Baltazar harán su viejo recorrido por chilangolandia (¡Y viva Iztapalapa cheros!), dejando lo que tengan que dejar en cada hogar, pues pagan piso. Se salvaron de los levantones, pero no de dejar su diezmo.
Los morros se levantaron con cara de alegría y otros sumamente encabronados, porque no les llegaron los últimos aullidos de la tecnología ya que el gobierno de la Ciudad de México clausuró el edificio de Izazaga 89, donde se comercializaban productos made in China.
Digo, están viendo y joden más a la gente; porque hasta ahorita no tengo noticias de que se hayan abierto las Jugueterías del Bienestar para ayudar a los jefecitos con los gastos de la época.
Además faltan más instituciones al respecto. Don Camilo, de oficio cargador en la Central de Abastos de la ciudad, se quejaba de la falta de espacios de sano esparcimiento. “Ocupo un Disneylandia del Bienestar, porque el menú en la casa ya me cansó”. Y pues cada quien tiene sus necesidades. ¿O no?
Pero la noticia es que el 5 de enero, en la noche-madrugada, nos visitaron los Reyes. Valiéndoles madre mi edad, yo ya hice mi cartita y les pedí un libro. Y si no me lo traen les tengo una sorpresa. Así que mis cuates, a cumplir. Y si quieren venir los próximos años, pónganle una calca a los juguetes que digan: “Juguetes del Bienestar”. ¡Aguzados!
