Del gobierno electrónico o digital, al gobierno inteligente
Primera parte
Seguramente una parte importante de nosotros vemos bastante lejanos esos días en que era preciso acudir a las oficinas gubernamentales para realizar todo tipo de trámites, tales como pago de contribuciones, gestión de documentos o la prestación de algún servicio.
Un modelo gubernamental que aparentemente inició su transformación alrededor de la segunda mitad de la década de los 90, cuando apareció en escena el concepto de Gobierno Electrónico (e-Gob o e-Government), “como un fenómeno paralelo al comercio electrónico.
“En sus comienzos, el término fue utilizado principalmente por los profesionales a cargo de las tecnologías y sistemas de información en el gobierno”, (Gil-García & Luna-Reyes, 2008).
Aunque existen otras visiones relativas a que el gobierno electrónico realmente nació con las primeras computadoras que usaron para el ejercicio de la función pública, así lo refieren Gil-García y Luna-Reyes en su investigación denominada “Una Breve Introducción al Gobierno Electrónico: Definición, Aplicaciones y Etapas”, al señalar que “se puede decir que desde las primeras aplicaciones de cómputo a funciones gubernamentales ha existido el Gobierno Electrónico y que el uso de las tecnologías en el gobierno ha venido evolucionando junto con la tecnología misma, las prácticas organizacionales y el ambiente institucional”.
Es necesario puntualizar que el Gobierno Electrónico no consiste solamente en la digitalización de trámites y servicios, sino que implica innovación administrativa, simplificación de trámites, la adopción de un nuevo modelo de gestión pública, el cambio organizacional y una relación renovada con la ciudadanía.
Como sinónimo de este concepto, también podemos referirnos a Gobierno Digital. En todo caso, ambos hacen referencia a “aquel que emplea las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para mejorar y respaldar los servicios que ofrece, la información que publica y la comunicación que sostiene con sus ciudadanos” (www.civica.digital)
Algunas características de este modelo de servicios gubernamentales que propone el sitio Cívica Digital son:
Ofrece servicios en línea o páginas web.
Publica datos abiertos, esto es, pone a disposición conjuntos de datos no confidenciales o privados para que la ciudadanía, los profesionales de la investigación o de las actividades empresariales, hagan uso de ellos.
Ofrece una comunicación digital, al utilizar canales digitales tales como redes sociales, boletines electrónicos, alertas por mensajes de texto y lo más reciente, el uso de chatbots para comunicarse con la ciudadanía para difundir información importante y recibir retroalimentación, la apertura es parte de su esencia.
Trabaja hacia la interoperabilidad, que no es otra cosa más que asegurar que diferentes sistemas y bases de datos gubernamentales sean compatibles entre sí para comunicarse e intercambiar datos fácilmente.
Fortalece la ciberseguridad. Proteger los datos sensibles del gobierno, garantizar la privacidad y seguridad de la información de la ciudadanía ha sido y sigue siendo uno de los grandes retos de este modelo.
Y justamente cuando estábamos intentando comprender la complejidad del modelo de Gobierno Digital, aparece un nivel más avanzado.
“El Gobierno Inteligente es aquel cuyo modelo de gobernanza se caracteriza por el uso intensivo e inteligente de las TIC, por la maximización de resultados positivos asociados al Gobierno Abierto y donde además, se incorporan otros elementos de forma generalizada, como la interoperabilidad o la innovación abierta”, (Jiménez, 2015).
Aunque es paradigma que no se ha consolidado, existen algunas experiencias en el mundo, que pueden ilustrar este modelo de gestión pública, en el cual el uso de la tecnología disruptiva es la base.
Por ejemplo, The World Economic Forum, publicó en su página en el mes de julio de 2024 que nueve de cada diez alcaldes de ciudades de todo el mundo quieren aplicar la Inteligencia Artificial generativa, sin embargo, solamente el 2 por ciento lo hacen realmente, según una encuesta de Bloomberg Philanthropies de 2023.
Con base en la misma fuente, existen cinco ciudades que se consideran las más representativas de estas aplicaciones, comenzando por Buenos Aires, Argentina y su Boti versátil lanzado en 2019, que consiste en un chatbot que ha evolucionado junto con la IA generativa, logrando un récord de 11 millones de conversaciones en enero de 2022 y convirtiéndose en “un canal preferido de los ciudadanos”, según el Observatorio de Innovación del Sector Público.
Enseguida está Singapur y sus cien innovaciones de IA Generativa, entre cuyos usos ha llamado mi atención el caso que permite al personal docente desarrollar rápidamente nuevos contenidos para los cursos, así como un chatbot para centros comunitarios. ¿Interesante, no crees?
Continuará…
