ZACATECAS. A un costado de la carretera federal 45, en la salida sur de la cabecera municipal de Calera de Víctor Rosales, se ubica el puesto de gorditas al horno de Estefanía Valerio del Río, donde el humo de la leña atrapa a los automovilistas que circulan a diario por esta vía. Por ello, tienen que detener su marcha para probar este platillo mexicano elaborado a base de maíz.
Estefanía relató que aprendió a elaborar este tipo de gorditas desde que era pequeña, pues heredó el oficio de su madre, María del Rosario del Río Márquez, y que aún prevalece después de más tres décadas.
Indicó que este negocio ha sido el sustento de su familia durante varios años, al cual le ha dedicado su vida por el amor que le tiene a la cocina, la cual se puede percibir en la sazón de las gorditas tanto dulces como saladas.
EL RITUAL DE CADA DÍA
Valerio del Río detalló que sus días comienzan a las 5 horas para preparar el nixtamal, la masa, los guisos y la salsa molcajeteada junto a su equipo de trabajadores, conformado por siete personas.
Destacó que, para conservar la tradición familiar, elaboran todo a mano, a fin de no perder la sazón casera que las ha caracterizado durante varios años.
Posteriormente, encienden los hornos para que la masa se cueza y esté lista a las 7 horas, cuando comienzan a llegar los primeros clientes para desayunar sus gorditas junto a un buen café de olla.
En el lugar, Estefanía Valerio ofrece gorditas de picadillo, rajas con queso, chicharrón, yesca, frijoles y queso, además de las de trigo y nata, las cuales le recuerdan a su abuela.
Para complementarlas, junto a los hornos se ubican enormes molcajetes con salsas verde y roja, que a primera vista cautivan, pero ya cuando las prueban, confirman que están en su punto exacto.
Valerio del Río invitó a todos los zacatecanos a que consuman comida tradicional y casera cuando acudan a Calera. Atiende de lunes a domingo, de las 7 a las 13 horas.










