Repartidores de comida del estado denunciaron que se sienten acechados por personas que dicen ser de Sinaloa que insistentemente les ofrecen trabajo. “Aunque nos prometen buena paga, no mencionan cuáles son las tareas a realizar y el empleo sería en Jalisco”, refirieron.
Uno de los afectados relató: “En estos días, cuando regresé [al establecimiento de comida] luego de entregar un pedido, me abordó un hombre y me preguntó: ‘¿cuánto ganas aquí?’ Al contestarle me ofreció casi el doble de lo que actualmente gano, me dijo que me daban 17 mil al mes, pero tenía que irme a Guadalajara.
“No me quiso decir qué trabajo en específico iba a realizar, me dijo que allá [en Jalisco] te van a indicar que vas hacer”.
El repartidor aclaró que no hubo amenazas, pero “sí hostigamiento por parte del reclutador durante unos días”.
Destacó que dicha situación lo puso en alerta al grado de que ha considerado dejar de asistir a su centro de trabajo por miedo. “La maña anda reclutando gente y andan donde quiera”.
Refirió que varios de sus compañeros que acuden a centros comerciales de la zona conurbada le platicaron que recibieron “invitaciones por parte de gente de la calle, que de buena nos dicen que son [ofrecimientos] para trabajar con altos salarios, pero fuera de Zacatecas”.
En tanto, encargados de un restaurante de comida rápida informaron que en lo que va del año han recibido quejas de los trabajadores acerca de que los acechan personas con la intención de reclutarlos en otra actividad.
“Antes todo el día [los repartidores] se la pasaban afuera chismeando, ahora todo el día los tengo en la cocina por el temor que tienen”, narró una jefa de turno.
COBRO DE PISO
Las “ofertas de empleo” han llegado a diversos municipios, entre ellos Calera de Víctor Rosales, donde la situación se tornó más compleja, pues los repartidores aseguran que sujetos que se identificaron como parte de un grupo delincuencial les cobran por trabajar.
“De 30 o 40 pesos que cobraba por el servicio de repartir comida, me dijeron que por cada viaje tenía que darles 15 pesos o en su defecto repartir cigarros y bebidas alcohólicas, de las cuales ellos también controlan su venta y distribución”, relató uno de los afectados.
Debido a estas extorsiones, hubo repartidores que optaron por continuar trabajando y pagar las cuotas que les piden. Mientras que otros se retiraron de las redes sociales en las que ofrecían sus servicios. “Ahora se hace a la sorda”, dijo uno de ellos al reconocer que es algo arriesgado y que por ello no todos se animan.
SECUESTRAN EL CARBÓN
También en Calera, dueños de negocios de venta de comida denuncian que los miembros de la delincuencia comenzaron hacerse cargo de la venta y distribución del carbón, mismo que utilizan para cocinar.
“No conseguimos carbón en ninguna parte, solo ellos tienen y si compramos en otro municipio y se enteran, nos amenazaron con decomisar”, expresó un comerciante afectado.
Tanto encargados de establecimientos como repartidores, que prefirieron el anonimato, coincidieron en que no denuncian por miedo a las represalias, “además ya no sabemos si los policías andan con ellos”.
