Transformaciones urbanas del siglo 20 (parte 3)
Un par de semanas atrás comencé una serie de colaboraciones en torno a las transformaciones urbanas de la ciudad de Zacatecas durante el siglo 20.
En la última de ellas, mencioné que durante la gestión de José Rodríguez Elías se impulsaron diversas modificaciones en el centro histórico con la intención de estetizarlo y convertirlo en un referente turístico colonial. En el tercer año de gestión de José Rodríguez Elías, se expresaba en los siguientes términos de dicho proyecto:
“Desde el inicio de nuestra gestión expusimos los propósitos de dotar a esta ciudad capital de los servicios públicos que corresponden a su categoría y con las miras de aprovechar sus singulares características, hacer de ella una ciudad acogedora del turismo nacional y extranjero.
“Lentamente pero con pasos firmes, todo el programa que esbozamos en sus diversas etapas de ha esbozado satisfactoriamente […] Con la asesoría técnica de los arquitectos a que nos referimos, se formuló la ‘Ley de Protección y conservación de Monumentos de las Zonas Típicas del Estado de Zacatecas’ y se integró, con tres personas, la Junta que habrá de vigilar la operancia (sic) de esa Ley que delimita la zona típica de esta ciudad”.
Cabe mencionar que el programa turístico se correlacionaba con los esfuerzos que a nivel federal se impulsaban desde los 40, fomentando la recepción de divisas internacionales a través de la promoción al turismo extranjero y fortaleciendo la posibilidad del aprovechamiento turístico de los monumentos arqueológicos e históricos, poniendo sobre la mesa su puesta en valor como una estrategia económica, algo que se contempló incluso desde la creación del INAH.
Estas decisiones tuvieron su impacto directo en el patrimonio edificado, puesto que, a través de la legislación de protección al patrimonio y el impulso al turismo, se fue modelando la imagen urbana con la concreción de imaginarios en torno a los sitios históricos o típicos, delineando el paisaje con el que querían ser percibidos en México y el mundo.
Para el caso de Zacatecas es ilustrativo ver cómo la promoción turística de la época resalta “lo colonial de su arquitectura”, destacando la presencia de los monumentos novohispanos (Catedral, Santo Domingo, San Agustín, el Acueducto) y la manera en que convivían con la modernidad de una ciudad que quería mostrarse a la altura de las urbes modernas.
En 1970 se promocionaba una ciudad histórica que contaba con todas las comodidades: la central camionera, la presencia de infraestructura hotelera y la rehabilitación carretera emprendida apenas unos años antes.
Comenzó a establecerse una iconografía urbana dominada por el paisaje siempre presente del cerro de La Bufa con el templo de Nuestra Señora del Patrocinio, la Catedral y el Palacio de Gobierno, colándose en ocasiones la imagen de un ex convento franciscano que, para aquel entonces, aún estaba en ruinas. Nueve años después se inauguraba el Teleférico, una atracción turística que nuevamente buscaba aumentar el turismo nacional e internacional, constituyéndose como una oportunidad de admirar la panorámica de la fisionomía urbana.
Por otro lado, no es ocioso mencionar que durante esta época se realizó una suerte de “limpieza” de la ciudad, con políticas que buscaron aminorar la presencia del comercio informal en las principales calles y eliminar por completo los anuncios comerciales sobre las fachadas del centro.
Este proceso, conocido como despepsicocalización por el propio Federico Sescosse, también tuvo resistencias dentro de la población e incluso con los propios dirigentes del ejecutivo estatal, quienes en un inicio afirmaron que esto mataría al comercio en Zacatecas.
Una de estas últimas modificaciones al paisaje cotidiano urbano con respecto al comercio, lo constituyó el desalojo de los locatarios del Mercado González Ortega para proceder a su reubicación.
El costado sur del mercado, de calle, estacionamiento y basurero, pasó a ser la plazuela Goitia, un espacio para espectáculos artísticos, lo que pareció inaugurar otra etapa más dentro de la transformación de los imaginarios urbanos y su traducción en la modificación del paisaje urbano histórico de Zacatecas: de una ciudad colonial, pasó a ser ciudad cultural, sede de espectáculos y eventos culturales de diversa índole, donde el Festival Cultural de Zacatecas (FCZ) llegaría a ser, desde mediados de los 80, como la principal apuesta del estado para proyectar su visibilidad cultural.
*Maestra en Estética y Arte
