¿Nueva etapa universitaria?
Si vamos a decir que la UAZ está por iniciar una nueva etapa, debemos tener razones suficientes en las cuales basar esa afirmación.
Una universidad diferente a la que ahora tenemos es aquella en la cual su carta de presentación sea la academia y el respaldo, la transparencia y la rendición de cuentas. Una universidad crítica y propositiva, es una universidad libre y sin sumisión, una universidad de diálogo, de tolerancia y donde el respeto a la norma y al Estado de Derecho sean la prioridad; una en la que no haya impunidad, en la que se atiendan las necesidades primordiales de todos los sectores universitarios, donde no exista discriminación e impere la pluralidad de pensamiento y el trabajo colaborativo.
Un reto nada fácil de lograr, pero no imposible. Necesitamos dejar de callar ante las injusticias, ser empáticos y dejar el individualismo de lado, alzar la voz en contra de aquellos que ven a la institución como un negocio propio, poner como prioridad a la UAZ, las obligaciones de la institución con la sociedad y con la comunidad universitaria.
Se necesita, en primer lugar, trazar el rumbo y hacer un compromiso de trabajo y de respeto a la norma y a las funciones de cada uno, de transparencia y de rendición de cuentas.
Entender que los recursos de la institución no son de quien la administra para su uso privado, sino de la comunidad universitaria, que son para garantizar la educación superior de la comunidad estudiantil, no beneficios particulares de algunos cuantos.
Actitudes como las que recientemente se han denunciado en diferentes unidades académicas, en las que se habla de desvío de recursos, deben ser cuestionadas e investigadas, auditadas, que se sancione a los responsables, porque ésas no deben ser actitudes que se permitan en una institución pública como la nuestra ni en ninguna otra.
Nos encontramos, como institución, en un punto de inflexión, donde se hace urgente reconstruir el tejido social de nuestra universidad, un punto en el que debemos actuar de manera colectiva y solidaria, dejando de lado los intereses personales. La UAZ no es un barril sin fondo, es la máxima casa de estudios de las y los zacatecanos, aunque algunos funcionarios la vean como un botín para satisfacer sus intereses personales y familiares.
Las unidades académicas no deben ser feudos administrados por un señor feudal, deben ser espacios de diálogo, de construcción y consolidación de proyectos académicos, de propuestas, de tolerancia y de apertura.
La comunidad estudiantil, el personal académico y el administrativo, deben sentirse seguros en los espacios universitarios, no solo en cuanto a los diferentes tipos de violencia, sino también a no ser observados, grabados y perseguidos por pensar diferente al señor feudal.
Enseñemos a los estudiantes a ser libres, a pensar, a construir, a proponer y a dialogar. Esa es la función de la Universidad: formar juventudes críticas.
Desarticulemos esos mecanismos de control que se han ido conformando, los que han impedido que nuestra institución crezca y se consolide. Rompamos el silencio y denunciemos todas aquellas actitudes que atenten contra la libertad y el sentido crítico en nuestra institución. Consolidemos la colectividad como interés máximo de la UAZ y la libertad como bandera de lucha si es que queremos hablar de verdad de una nueva era en la universidad.
