El venezolano se presenta este domingo en Guadalajara
La lesión de Antonio Ferrera abrió un espacio en la tercera corrida de la Temporada Grande del Nuevo Progreso, y ese hueco lo ocupa un torero que llega en estado de gracia: Jesús Enrique Colombo. El venezolano retoma así su campaña mexicana con la fuerza de quien ha vivido un año de resonancia en plazas de ambos continentes.
Colombo no es un improvisado en estas lides. Su nombre se ha repetido en los carteles más exigentes de España y Francia, donde ha dejado constancia de un toreo de poder, de entrega sin reservas y de ese valor sereno que lo distingue. En cosos franceses su figura se ha alzado con fuerza, conquistando ferias de peso, mientras que en España se ha ganado el respeto en plazas de primera línea, enfrentando hierros duros y tardes de compromiso absoluto. Sus triunfos allí no han sido meras anécdotas, sino capítulos que lo han consolidado como un torero con dimensión internacional.
Ese mismo aire de triunfo lo trajo ya a México meses atrás, cuando en Guadalajara cuajó una faena que todavía se recuerda en los tendidos. Ahora vuelve a esa arena, con el recuerdo fresco de su entrega, pero también con la ambición renovada de quien sabe que cada tarde es un examen distinto. Compartirá cartel con Antonio García “El Chihuahua” y el joven jalisciense Román Martínez, frente a toros de Barralva y La Playa. Para Colombo, este regreso no es un mero remplazo, sino la continuidad de un camino ascendente.

