Arquitectura a prueba de llamas
Dicen por ahí que nadie es profeta en su propia tierra. Tal es el caso de Antonio Prieto Trillo, constructor autodidacta cuya fama como tal es bien conocida en el vecino estado de San Luis Potosí, pero los zacatecanos poco saben de este paisano que reconstruyó la techumbre del mercado González Ortega “a prueba de llamas”.
Empecemos por el principio. Antonio Prieto Trillo nació el 16 de abril de 1862 en Zacatecas, según registros del entonces naciente Registro Civil. Aunque la mayor parte de su vida transcurrió en el territorio potosino, sus actividades laborales, así como los lazos familiares, le permitieron estar cerca de tierra zacatecana.
Prieto Trillo no tuvo una profesión en el sentido contemporáneo del término, pero su talento e inteligencia (se dice que fue un excelente dibujante) le valieron la fama necesaria para encargarse de varios proyectos arquitectónicos en una época en la que el país se envolvía de orden y progreso.
Su evento canónico llegó cuando, por azares del destino, conoció al marido valenciano de una prima de su esposa en San Luis Potosí. Ese momento clave lo llevaría a entablar relación laboral con el arquitecto Rafael Guastavino, a quien la historia española celebra como “el arquitecto que reconstruyó Nueva York”.
Guastavino se había mudado a la metrópoli estadounidense años antes, donde había comenzado a vender y propagar un método constructivo bastante usado en España que recogía influencias árabes: las bóvedas tabicadas, que son una estructura ligera hecha con capas delgadas de ladrillo, colocadas una sobre otra con yeso, sin necesidad de cimbra. Es una manera de cubrir un espacio con ladrillo y geometría, aprovechando la curvatura natural para distribuir el peso. Su encanto radica en que no requiere vigas ni estructuras metálicas, tan solo la destreza del constructor.
Este sistema, que Guastavino nombraría para sus clientes estadounidenses —muy inteligentemente— Guastavino system, era a prueba de incendios, pues al no existir estructuras de hierro o de madera que sostuvieran la techumbre, la bóveda no colapsaba ni trasmitía el fuego, el que era una de las amenazas más presentes en aquel entonces y varias ciudades de Estados Unidos habían sufrido efectos devastadores por su causa.
Guastavino le regaló a Trillo un libro donde explicaba los detalles del sistema cohesivo que tanto éxito había tenido en el país del norte, y vio la oportunidad de introducir sus ventajas en México.
Por aquel entonces, el también arquitecto autodidacta Carlos Suárez Fiallo había sido elegido para construir el nuevo mercado zacatecano entre 1886 y 1889. Fiallo, a la postre vecino de Prieto Trillo, un día le solicitó que dibujase “tantas puertas iguales a las del grabado y un pórtico al centro”. La labor artística duró varios días, hasta que terminó dibujándole la techumbre y la planta. Se trataba del mercado González Ortega.
Si bien en esa ocasión solo fungió como dibujante, lo cierto es que pudo conocer a detalle los pormenores constructivos del mercado zacatecano, hecho que sin duda alguna pesaría para intervenirlo años después. (Silva Contreras, 2016).
El mercado se inauguró en 1889 y su techumbre a cuatro aguas de láminas acanaladas se convirtió en un referente visual que nadie podía ignorar, hasta que la imprudencia o el desorden provocaron su colapso en 1901.
El periódico El Imparcial del 12 de diciembre del mismo año recoge así este incidente que llegó a la prensa nacional:
“Nuevos informes que proceden de fuentes fidedignas, nos permiten ampliar los datos relativos al siniestro que ocasionó la destrucción del Mercado de Zacatecas el domingo último, a medio día.
“Es cierto que el fuego comenzó por una ‘covachita’ situada bajo la escalera principal, donde se guardaba en aglomeración desordenada los restos del adorno empleado en una jamaica dada en el edificio meses anteriores, pero nadie sabe ni puede explicarse la causa determinante de la catástrofe”. (Una jamaica era una kermesse donde se servía esta bebida tan mexicana. El nombre viene desde la época virreinal).
En la próxima colaboración continuaré con la historia de Prieto Trillo y su visión para aprovechar la catástrofe y ganarse el contrato de la reconstrucción del mercado.
*Maestra en Estética y Arte
