No te fijes como vengo, lo bueno es que ya llegué
“El que engaña encontrará siempre quien se deje engañar” (Nicolás Maquiavelo).
Y como lo dijo el gran florentino, de Tlaltenango llegaron engañando a la gente, de que el cambio iba a llegar a la ciudad capital. Pero, la neta fue un cambio al revés. El gobierno municipal es un coche con una sola velocidad: la reversa.
Y es que de plano la administración que encabeza la estrella del regional mexicano, MVP (o sea Miguel Varela Pinedo) de plano no funciona ni de milagro. De que no sale en las redes sociales, medio ebrio, bailando (sic), echando porras muy al estilo de Jack Black (el de la Escuela de Rock) o echando bronca a diestra y siniestra como Kung-Fu Panda, no se siente en su lugar. De plano, requiere una visita a casa de la risa, a la brevedad.
Mientras el ayuntamiento se cae a pedazos, con cientos de demandas laborales, sin equipo para trabajar (creo que hay una fotocopiadora para todos los trabajadores), con grillas por todos lados y un séquito listo solo para ir por el pisto y las botanas, la ciudad luce llena de basura y baches. Si la administración cayó en un bache, cientos de automovilistas han caído en un chingo de cráteres que hay por toda la ciudad. Pero la justificación es la misma: “Es que el góber no me quiere”.
Pero el peor coraje del citado munícipe (sic) es que no lo invitan a la gorra en diferentes eventos. Cuando llegó al evento de los Médicos Veterinarios, por allá de marzo, en un evento de naturaleza técnica sobre control de enfermedades animales (conste que no hablo de alguien en especial), el Jack Black de Tlaltenango llegó para enfrentar al titular de Secampo con la queja de que el titular de la secretaría no quería hablar con él porque el góber se lo había mandado. Hizo su pancho, se echó unas galletas y unos chescos y se fue.
Y en lugar de gobernar, como lo prometió (sic) anda buscando dónde hay botana gratis para meterse a ver que saca. Pero sus matraqueros (chayote de por medio), lo ensalzan como el dios Baco, perdón, Poseidón, no perdón, Zeus, anunciando que solo él y nadie más que él es la salvación para los zacatecanos porque, para todo mal mezcal, para todo bien también. No se nos olvida que anda en precampaña, ya sin sus ideólogos de a de veras, pero rodeado de los mamacallos que nunca faltan, porque el cheque es el cheque.
Estos berzotas, solo hacen lo que saben hacer: puras tonterías. Violan derechos de los trabajadores, ejercen violencia de género y se rodean de algunas personalidades del más bajo nivel que se puede encontrar en Zacatecas. Pero como dice el pueblo sabio: es lo que hay. Y la pura neta, si de verdad está aburrido, se siente estresado, cansado de tanta miseria, échese una vuelta en alguna reunión del cabildo zacatecano, le juro que se la va a pasar bien, como recordando otros ayeres.
De entrada, el olor a marrascapache, lo trasladará a algún centro nocturno capitalino. Y si es paciente comenzará el show de nuestro Jack Black de petatiux, ya sea por alguna de sus clásicas gracejadas (del tipo “vámonos por las frías”), pasando por algún pleito con regidoras panistas a las que el alcalde les niega que sus hijos entren a la nómina (“puros cuates y ya estamos”) o el intercambio de palabras con algún regidor de la oposición. “Mira chavo ya deja de defender a tu papá Jorge Miranda”, “Pues yo por lo menos tengo papá, no como otros” (lo anterior es cien por ciento verídico), y así va subiendo de nivel el debate político, de compas que se llevan fuerte, pero aguantan.
En fin, no se trata de andar cantinfleando que si nos hacemos unos análisis para saber quién pistea más o quien aguanta del más pinche Tonayan de la región. Nel. Se trata de darle gobernabilidad a la capital y tirar el traje de payasito de semáforo. Al paso que vamos, Zacatecas será una pinche cantinota con la que, por lo menos, el munícipe podrá alcanzar algún Récord Guinness. ¡Salud!
