VETAGRANDE. Alrededor de 350 personas se congregaron este lunes en la plaza ubicada frente al templo de la Inmaculada Concepción de la comunidad Sauceda de la Borda, a fin de rezar un rosario por el regreso, con bien, de cinco habitantes desaparecidos.
Se trata de José Brayan Rodríguez Horta, Jesús Alejandro Rodríguez Horta, Juan Pablo Gurrola Martínez, Víctor Adolfo Reyes Calixto y José Luis Gurrola Palacios, quienes desaparecieron entre el 19 y 21 de noviembre.
REZAN POR SU REGRESO
Este lunes también comenzó el quincenario de la santa patrona de la localidad, la Inmaculada Concepción, por lo que los habitantes de Sauceda se dividieron para participar de ambos acontecimientos. La mayoría se congregó para rezar “por amigos, primos, padres, hermanos e hijos, desaparecidos”.
En la plaza, los pobladores instalaron un altar con satín blanco y sobre éste colocaron las fotografías de José Luis Gurrola y su hijo Juan Pablo, así como de Brayan, Jesús Alejandro y Víctor Adolfo; al centro, una imagen de la virgen venerada.
Sobre el piso formaron una cruz con decenas de veladoras blancas, tras lo cual los vecinos se apostaron alrededor.
Entre cánticos y rezos, los jóvenes de la comunidad dirigieron el rosario y, al comienzo de cada misterio, pidieron por el buen regreso de los cinco hombres.
Asimismo, los jóvenes pidieron fortalecer la esperanza, la fe y la paz para las familias de las víctimas, “que sufren la herida de la desaparición”.
ESPERANZA Y DOLOR
Mientras iniciaba el rosario, una de las mujeres congregadas recibió una llamada, aparentemente de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE). Le pedían que acudiera al Servicio Médico Forense (Semefo), para identificar un cuerpo: el de su hijo Víctor Adolfo Reyes Calixto.
El hombre habría sido localizado entre los siete cadáveres encontrados la noche del domingo en una terracería que va de Cervantes, Villa de Cos, hacia El Salado, Santo Domingo, perteneciente a San Luis Potosí. Posteriormente, fuentes oficiales de la fiscalía confirmaron la identificación de su cuerpo.
TRISTEZA Y SOLIDARIDAD
Los familiares de los hombres no ocultaron su desconsuelo y, entre lágrimas que enrojecieron sus rostros y con la tristeza reflejada en la voz, expresaron que hoy el dolor embarga a todos en el pueblo.
“Hoy pedimos por quienes fueron arrebatados, por quienes nos desaparecieron y por quienes vivimos sufrimiento de día y de noche; experimentamos el silencio doloroso pues ya no escuchamos sus voces, su risa… La ausencia en la mesa para compartir el pan, sus brazos”, enfatizaron.
Una de las jóvenes expuso que hay abandono por parte de las autoridades e instituciones que deberían velar por la seguridad de las personas.
“Necesitamos empatía y compromiso para avanzar hacia la verdad; hoy, como Jesús en el huerto, experimentamos tristeza e incertidumbre. Estamos esperando que el Padre tenga la última palabra”, comentó.
Contrario a la negligencia de las autoridades, la joven destacó que la impotencia se convirtió en solidaridad entre los habitantes de Sauceda, quienes han buscado que esta ausencia física mueva los corazones y la voluntad de las personas para continuar la búsqueda y, entre todos, acompañarse y buscar consuelo.
Casi al término del rosario arribó al templo de la Inmaculada Concepción otro grupo más pequeño de personas, quienes llegaron en peregrinación cargando la imagen de la virgen.
Los devotos arribaron entre la danza de matlachines y la quema de cohetes, mientras que frente al templo, a un costado de la primaria, ya los esperaba un escenario con los instrumentos musicales de un grupo que más tarde tocaría para dar arranque a las fiestas patronales.









