Empezaba una época de reflexión
Necesario recordar el pasado. Contraviniendo a aquellos que quieren proteger su silencio de los actos dictatoriales del pasado, pues les molesta que se recuerden las épocas de sangre, represión y, lo peor, la explotación laboral de los trabajadores para mantener subsistencia de esclavos, les evoco la frase del español George Santayana cuando afirmó: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”. Frase trascendental. Leemos que ese catalán crítico, Joan Manuel Serrat, también lo avala cuando dice: “No soy partidario del olvido. Cuando un pueblo pierde la memoria pierde la llave de su futuro”.
Creer que el PRI construyó México, como afirma Alejandro Moreno, alias Alito, es totalmente falso, por las diversas circunstancias históricas que edificaron las estructuras políticas del país, como esa que viví en los 60.
En remembranza del inicio de la aventura en el montañismo en 1969, en aquel curso técnico que abarcaba media montaña, escalada en roca, espeleología y alta montaña, impartido por la Escuela Nacional de Montaña del Instituto Politécnico Nacional (IPN), en esas épocas cursaba la vocacional, había pasado el terrible año de 1968 y escuchaba los sucesos que habían vivido los compañeros durante el movimiento estudiantil que estremeció a México.
Conocí a personajes que expresaban su ideología y compromiso con impulsar cambios en la política social del país, una de ellas fue Olivia Ledezma Flores, egresada de la carrera de Economía en el IPN.
Caminando por la montaña, platicaba sobre temas sociales y la situación que originó la lucha estudiantil del 68. Sus palabras tenían la fortaleza de su conciencia y rabia contra el gobierno represor.
Veladamente defendía los movimientos armados como una forma de lucha en países como México en 1969. La cuestionaba muy elementalmente. Ella me daba razones muy bien estructuradas sobre ese cambio que requería México para abatir la pobreza y la opresión de la sociedad que venía creciendo de esos supuestos gobiernos emanados de la Revolución, representados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
La veía rara vez en la Asociación de Montañismo del IPN, cuando por 1970 o 71, sorpresivamente nos enteramos de que varios compañeros de la asociación habían sido detenidos en los jardines de Zacatenco por estar inmiscuidos en un grupo guerrillero.
Cima Noticias nos informa lo siguiente sobre Olivia Ledezma: Cuando apresaron al segundo grupo de Lacandones, ella fue recluida en el penal de Santa Martha Acatitla durante dos meses, torturada, amenazada con ser violada y presentada a los medios de comunicación como militante de la guerrilla.
Los medios informativos señalaron que Olivia participó en acciones contra los bancos Banamex, en territorio mexiquense y el Banco de Comercio de Villa Coapa, al sur de la Ciudad de México.
Durante un enfrentamiento contra más de un centenar de policías en una casa de seguridad, ubicada en la colonia Reforma Iztaccíhuatl, en la Ciudad de México, murió de manera poco clara a la edad de 25.
Por supuesto, la asociación de montañismo ejerció, con otros grupos estudiantiles, su liberación.
Como dice una canción “por esas cosas raras de la vida”, el día del operativo en que fue abatida en la casa de seguridad, circulaba en automóvil con un amigo, cuando un gran número de vehículos, de esos llamados “brigadas blancas”, nos rebasó con los efectivos policiacos con armas de alto poder. Al otro día nos enteramos de que fue asesinada Olivia, la compañera tan entrañable y querida.
A pesar de no coincidir en cambiar el país por medio de la lucha armada, la entereza de Olivia nos obliga siempre a ser congruentes con las luchas sociales que permitan arribar al pueblo a niveles de bienestar dignos y no permitir que esos grupos de la opulencia mexicana traten como esclavos a trabajadores mexicanos, sean estos obreros o profesionistas. Estos últimos son más difíciles de convencer de su importante papel que juegan para servir a la población.
A mis jóvenes amigos les dedico esta columna para despertar su conciencia social, ya que no olvidamos el pasado.
No más errores. Volvemos a llamar la atención a la dirigencia de Morena, ahora con una luchadora social como Luisa María Alcalde Luján a la cabeza, por el error de no haberle dado oportunidad a Carlos Manzo en la contienda electoral, por haber permitido la intromisión de grupúsculos locales que presionan en algunos estados los procesos de selección de candidatos. Esto desenmascara que el partido tiene que ser honesto en la selección de candidatos y las encuestas no sean manipuladas.
