Apuntes de política y gobierno
Después de los Tratados de Ciudad Juárez (mayo de 1911), siguió la restauración del orden público. En el programa del gobierno federal se pidió un inventario de lo que estuvo alrededor de la guerra civil. Una cuestión era saber cuánto daño material ocurrió a los bienes gubernamentales, entre noviembre de 1910 y junio de 1911. La Secretaría de Justicia solicitó el informe al gobernador licenciado Guadalupe González Estrada. El ejecutivo respondió en tiempo y forma. Relató que en todas las municipalidades por las que transitó el jefe rebelde Luis Moya hubo destrucción.
Con el inventario de la destrucción material se intentaba deslindar de responsabilidad a lo que generó el maderismo y lo que estaban produciendo ladrones y rebeldes de última hora. Un caso de ladrones sucedió el 9 de junio de 1911. Sujetos autodenominados maderistas arribaron a la municipalidad de Sauceda. Allí incendiaron los libros del Registro Civil, salvando sólo los cuadernos de los nacimientos. Las oficinas de las jefaturas políticas de Fresnillo y Tlaltenango, junto a las dependencias fiscales y del juzgado de la municipalidad de Vetagrande, fueron las que tuvieron más averías.
El regimiento revolucionario “Benito Juárez” –así se denominó el grupo armado que dirigió Luis Moya– reemplazó a los soldados federales que defendieron las principales plazas del estado. El gobernador argumentó que el cambio se debía a la necesidad de una fuerza bélica leal al nuevo régimen. El jefe del regimiento fue Manuel Caloca.
El 31 de agosto de 1911, la prensa informó sobre los comicios ordinarios para elegir regidores para el ayuntamiento de Zacatecas. Siendo cabecera de partido, el jefe político era presidente de la asamblea. El titular era Fernando Cabral Velasco. Este jerezano administraba en la capital estatal, junto con su hermano Antonio, una caja de ahorro.
Los comicios fueron los primeros tras el triunfo de la insurrección. Para el proceso se formaron cuatro asociaciones: el Club José Luis Moya, la Convención Liberal Zacatecana y los partidos Católico y Democrático. El debate se centró sobre la no reelección. Los católicos aseguraban que era una cuestión que aplicaba para todos los cargos de elección. Los maderistas postulaban que no aplicaba para los regidores. Al final, todos los candidatos fueron nuevos en la competencia.
Dos rasgos distinguen las listas de los candidatos. Todos son competidores nuevos en los procesos electorales, aunque tienen vínculos de trabajo y de proselitismo con el régimen que aparentemente va a su fin. El segundo elemento es que en las planillas aparecen candidatos convergentes. Los regidores triunfadores provinieron del Club Moya. En el campo militar, también se va en ascenso, dos referentes: Pánfilo Natera es teniente y jefe de la guarnición de Fresnillo; Eulalio Gutiérrez es mayor y presidente municipal en Concepción del Oro.
El licenciado González, gobernador constitucional interino de Zacatecas, acudió el 16 de septiembre de 1911 al Congreso local. Lo hizo para presentar el informe de la gestión pública. Con su asistencia acató lo que ordenaba la Constitución del estado. Esta era una práctica ritual que provenía de la tradición republicana de control y balance entre los poderes públicos. El acto exhibió elementos simbólicos que daban cuenta de la emergencia de una nueva etapa política. La novedad estuvo en el lenguaje del informe. González informó en primera persona. Con esa actitud rompió la vieja costumbre de informar utilizando la tercera persona.
En el salón de sesiones leyó: “cumplo hoy a mi deber en acatamiento a un precepto constitucional”. En el informe admitió que su periodo (inició en junio de 1911) era “anormal”. Lo era por la revolución “que pasó por toda la República”. En el texto relata el impulso que dio a la consulta de vecinos, para que estos nombraran jefes políticos de confianza para ellos y su investidura. Señaló que en el transcurrir de la insurrección fueron destruidos edificios y mobiliario gubernamental. La cuestión era qué hacer, si la precariedad del fisco impedía una inmediata reconstrucción. Dijo que no utilizó los créditos que tenía el gobierno en varios bancos de Zacatecas y Aguascalientes, “lo hacía para mantener la estabilidad financiera de la administración pública”.
También señaló que en julio enfrentó los alborotos que generaron las huelgas en Concepción del Oro, Sombrerete y Fresnillo. Expresó que éstas ocurrieron porque los operarios mineros solicitaron “la disminución de horas de trabajo y el aumento de jornal (salario)” y las empresas se negaron a satisfacer la petición. En otra parte del informe comentó que en el mes de julio ocurrieron las elecciones municipales. Comprendemos que las elecciones y las huelgas mineras estuvieron vinculadas. Y ello fue más evidente en Concepción del Oro, la tierra del minero Eulalio Gutiérrez.
