ZACATECAS. La tradición indica que los Viernes de Cuaresma son de mariscos en Zacatecas, y es por eso que La Dama del Mar llega a esta sección como una recomendación para acabar con el antojo de la temporada.
En el 201 de la calle Arroyo de la Plata, en el centro de la ciudad, el camarón recién curtido es el primer indicio de platillos que despiertan el apetito de los comensales y hacen irresistible una segunda porción.
Sin un menú impreso ni una lona espectacular, la modestia del pequeño puesto se acompaña con tostadas bien servidas, un sazón único y la amabilidad de María Teresa o Doña Tere, como la conocen los clientes frecuentes.
HISTORIA FORTUITA
Hace siete años, la historia de estas tostadas de ceviche y aguachile no inició como una idea de negocio, sino como una medida de último instante para impedir que el pescado que Doña Tere vendía en la Plaza Bicentenario se echará a perder.
En esos días de Cuaresma, recuerda, las ventas habían sido muy bajas, por lo que una parte del producto se comenzó a quedar rezagado. Fue en ese momento que surgió la idea: “Ya no se vendía por kilo, entonces empezamos a preparar tostadas”.
Al principio, cuenta, solo preparaba tostadas de ceviche y camarón, pero la insistencia de los clientes la obligó a ampliar su oferta: “¿Que si no tenía aguachile? ¿Que si podía vender surimi? ¿Que si el pulpo?”.
De esta manera, su menú fue tomando forma y la solución de emergencia se convirtió en una amplia barra marisquera de tostadas de surimi, camarón solo o con pulpo, ceviche de pescado y dos aguachiles que se disputan el trono: el verde y el negro.
“Se compiten los dos”, dice entre risas doña Tere y señala que, aunque el ceviche fue el pionero, estos dos platillos son los que más se mueven. Y le sigue el camarón con pulpo, otro que ya es un infaltable de la casa.
BÚSQUEDA DE SAZÓN
Doña Tere reconoce que encontrar el equilibrio entre limón y chile para lograr un curtido oportuno no fue una tarea sencilla. Sacó recetas de aquí y de allá, intentó innovar, probó combinaciones, ofreció opciones de playa que al final fueron adaptadas al paladar tradicional de los zacatecanos.
“Les fallé en algunas recetas; aquí no les gusta mucho experimentar: el ceviche es el ceviche y así lo quieren”, dijo.
Al cliente lo que pida. Hoy, además de las tostadas, Doña Tere señala que los viernes de Cuaresma también ofrece platillos especiales como mojarra frita, filete de pescado, taquitos y hasta capirotada, porque, aunque el menú creció, la esencia se mantiene: una cocina sencilla, directa y con sabor a casa.
NEGOCIO FAMILIAR
El establecimiento también sigue siendo familiar: unas veces le ayuda su hija y otras su yerno, a quienes les encarga mantener una atención siempre cercana, sin formalidades, como quien llega a comer a la mesa de su propia casa.
La Dama del Mar abre de lunes a domingo, de las 10 a las 19 horas, durante todo el año. La invitación es clara: “que vengan y prueben. A veces no nos dan la confianza por ser un puesto, pero prueben y den su opinión”.
