En qué proceso andamos
Regresar a revisar lectura. Nos entristece la falta de motivación en los jóvenes de esta etapa tan intensa en la vida nacional y que tendrá repercusiones en su futuro.
Nos recuerdan lecturas tan interesantes y amenas como La Tragicomedia Mexicana (en tres volúmenes, 1990-1998) de José Agustín una crónica irónica y crítica que narra la vida social, política y cultural de México de 1940 a 1994. Abarca desde el “milagro mexicano” hasta la crisis y la alternancia, desmitificando la historia oficial con humor negro y rigor documental.
Al publicarse por conocer el estilo y la honestidad intelectual del autor, para entonces (un servidor) ya empezaba en discusiones “dialécticas”, que por tener serias confusiones, accedí a grupos de discusión marxista.
Qué puedo decirles, a esos 16 años que tenía y con la cultura de leer obras que eran novelas con contenido social, como las obras del escritor Herman Hess, muy recomendables y más, conociendo que era un señalado por Hitler al no representar a las convicciones fascistas.
Al tenerlos en la biblioteca familiar nos leímos textos de izquierda de Hegel, Marx, Lenin (me atrajo su penetrante compromiso social).
Bueno, regresando a esas lecturas de El Capital, de Marx, en casa de gran amigo, Alfredo Sereno, con sus sobrinos que lo veían como un gran gurú (en realidad sí lo era), un servidor ponía el desorden, al cuestionar aquellas propuestas, para mi utópicas, que analizaba muy difícil de lograr por propias condiciones humanas entre ambiciones y la evolución intelectual de grupos de seres humanos en áreas de la ingeniería y las ciencias tecnológicas.
Hoy no veo ni esa crítica a esos sucesos ideológicos, que bendito sea dios, estamos en una etapa de apertura de conceptos, crítica y análisis de proyectos ideológicos y ha permitido en México cambiar muy lentamente el modelo de gobierno que tanto daño hizo a la sociedad en los últimos 30 años antes de que llegara López Obrador.
En nuestra etapa estudiantil y más en aquella anterior, la educación verdaderamente estaba estructurada con visión de los ideales de la Revolución Mexicana.
Tuvimos maestros que se apasionaban en la narrativa de los textos de historia, sin olvidar las matemáticas, ciencias y algo que ahora se ha perdido que es el manejo de la escritura y la expresión oral. Salíamos sabiendo escribir.
Al llegar a dar clases a la Universidad Autónoma de Zacatecas, cual sería mi decepción en el bajo nivel en la forma de expresarse oral y escrito.
Pero es cruel observar la falta de conocimientos sobre temas ideológicos y los jóvenes no distinguen entre capitalismo marxismo, comunismo o socialismo ni en su concepto básico.
He prometido a varios amigos que brevemente, pero con intención de ampliar la importancia de saber cómo algunas ideologías nos pueden engañar y desprendernos de luchas sociales que son esas enfocadas al bienestar social. Empiezo:
Capitalismo. se basa en la propiedad privada y el libre mercado para la producción de bienes, buscando la ganancia individual. La propiedad: predominantemente privada de los medios de producción (fábricas, tierras). Se basa en una economía del lomado libre mercado, impulsada por la oferta y la demanda, competencia y búsqueda de beneficios. Al Estado lo limitan, enfocado en proteger la propiedad y asegurar la competencia.
El socialismo busca la propiedad colectiva o estatal de los medios de producción para una distribución más equitativa de la riqueza, con mayor intervención gubernamental.
El comunismo, en su forma más pura, aspira a una sociedad sin clases ni propiedad privada, con propiedad común de todo y abolición del Estado, siendo la fase final teórica tras el socialismo, según Marx.
Adiós Adán Augusto: Morena tira su primer lastre en esta segunda etapa sin que las investigaciones concluyan del caso de La Barredora y Adán Augusto. Aquí lo hemos mencionado, quienes nos representan en Morena deben ser ejemplo de honradez, experiencia y eficacia en sus funciones.
