LUIS MOYA. En la localidad Colonia Hidalgo, la tierra delató lo que ocultaba. El colectivo de búsqueda forense Las Escarabajos localizó un cráneo expuesto en la superficie, así como otros restos óseos y prendas de vestir.
El cráneo marcó la zona de excavación de donde salieron huesos largos y pequeños de lo que parecían manos. La tierra, a cada centímetro, cambiaba de color de forma abrupta y despedía un olor cada vez más intenso.
En la profundidad de la tierra fueron apareciendo mechones de cabello, rastros de tejido blando y fragmentos óseos calcinados.
Junto a los restos había indicios que podrían dar nombre a quien buscan: una playera negra talla mediana con la leyenda “Los Ángeles” y tenis negros marca Nike. En uno de ellos aún estaba un hueso largo perteneciente a una pierna.
Tras el llamado a la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) para el levantamiento y registro de los restos, el ritual se repitió. Como lo hacen en cada hallazgo, las madres buscadoras clavaron una cruz en la tierra removida y rezaron.
El murmullo de sus oraciones fue lo último que escuchó ese pedazo de campo antes de que se marcharan. Un gesto para que, si era suyo, supiera que volvería a casa.

Fotos: JESSE MIRELES
