Derechos humanos juveniles
Las personas jóvenes no solo representan una etapa de transición entre la niñez y la vida adulta, sino que también son actores sociales con voz propia, capacidad de incidencia y derechos plenamente reconocidos.
En términos generales, los derechos humanos juveniles se derivan del principio de dignidad humana y del reconocimiento de que toda persona, sin importar su edad, tiene derecho a vivir en condiciones de libertad, igualdad y justicia incluyendo derechos civiles y políticos, como la libertad de expresión, de asociación y de participación, así como derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, como el acceso a la educación, la salud, el trabajo digno y un medio ambiente sano.
Uno de los aspectos más relevantes en materia de derechos juveniles es el acceso a la educación que además de ser un derecho en sí mismo, es también un medio para el ejercicio de otros derechos a través de ésta, ya que las y los jóvenes desarrollan habilidades, adquieren conocimientos y fortalecen su capacidad crítica, todo ello a pesar de factores como la pobreza, la violencia o la falta de infraestructura educativa limitan este acceso, generando brechas que impactan directamente en su desarrollo.
Otro derecho esencial es el de la participación, las y los jóvenes tienen el derecho de involucrarse en los asuntos públicos, expresar sus opiniones y ser considerados en la toma de decisiones que afectan su presente y su futuro, la participación juvenil fortalece la democracia, promueve la inclusión y fomenta una ciudadanía activa.
En el ámbito laboral, las personas jóvenes enfrentan importantes retos debido a la precarización laboral, salarios bajos o falta de acceso a empleos formales, esta situación no solo vulnera sus derechos, sino que también limita su autonomía económica y su proyecto de vida.
Asimismo, es indispensable abordar el derecho a la salud, incluyendo la mental, dado que las juventudes enfrentan presiones sociales, económicas y personales que pueden impactar su bienestar emocional.
La falta de servicios accesibles, estigmatización y desinformación agravan esta problemática; garantizar este derecho implica no solo brindar atención médica, sino también generar entornos seguros, inclusivos y libres de violencia.
Un tema particularmente relevante en el contexto actual es la violencia que afecta a las juventudes entre ellas la violencia familiar, escolar, comunitaria o institucional. Es fundamental que el Estado implemente políticas públicas integrales que prevengan la violencia, protejan a las víctimas y promuevan una cultura de paz.
La interseccionalidad es clave para comprender los derechos humanos juveniles, no todas las juventudes viven las mismas condiciones, factores como el género, la pertenencia étnica, la orientación sexual, la discapacidad o la situación socioeconómica influyen en el grado de acceso a sus derechos.
Por ejemplo, las jóvenes mujeres pueden enfrentar discriminación de género, mientras que los jóvenes indígenas pueden ver vulnerados sus derechos culturales y lingüísticos; reconocer estas diferencias es esencial para diseñar políticas inclusivas y efectivas.
Finalmente, es importante destacar que las juventudes no deben ser vistas únicamente como sujetos de protección, sino como agentes de cambio, su creatividad, energía y capacidad de innovación son fundamentales para enfrentar los desafíos actuales, desde el cambio climático hasta la construcción de sociedades más justas e incluyentes, promover solo así será posible construir sociedades en las que la juventud no solo tenga un lugar, sino también un papel protagónico en la transformación social.
TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS LAS PERSONAS.
*Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas.
