La reforma de la Universidad y su crisis financiera asfixiante
El Consejo Universitario de la Máxima Casa de Estudios avaló emprender La Reforma Universitaria Integral de la UAZ, la que tiene entre sus prioridades implementar un moderno paradigma de gestión administrativa que ayude a rescatar con urgencia a la institución de la asfixiante crisis financiera que padece, fenómeno que está a punto de conducirla a su parálisis, ante la limitada existencia de recursos para atender sus actividades sustantivas. Y en peligro puede entrar el pago de nómina.
La máxima autoridad de la UAZ -el Consejo Universitario-, autorizó la integración de una comisión operativa de la reforma, la que actuará al menos en tres dimensiones, para hacer los cambios necesarios: 1) académica; 2) financiero/administrativa; y 3). Jurídico/normativa.
La representación de la rectoría ha dicho que “no habrá ningún universitario que diga que no fue incluido en la construcción de la reforma”. Eso es interesante, pero no es suficiente, para realizar los cambios que requiere la UAZ.
La reforma de la Universidad no puede ser solo producto de pacto de complicidad de mafias y grupos universitarios. La UAZ es, ante todo, un patrimonio del pueblo de Zacatecas, que es a quien se debe y a nadie más.
Por qué no plantear, entonces, una Universidad abierta y no cerrada, que se aleje del tradicional autismo universitario de solo ver hacia adentro y de no escuchar a la sociedad. Se tendrá que privilegiar ahora el diálogo y los intereses superiores de los zacatecanos.
El Artículo 4 de la Ley Orgánica de la UAZ establece que la Universidad es “una institución pública del Estado, con personalidad jurídica y patrimonio propio”. Esa definición jurídica no implica que tenga que operar al margen de los intereses ciudadanos, para solo actuar en la lógica de los universitarios y sus grupos. Eso es insostenible. La sociedad también cuenta.
Es cierto que el Artículo Tercero de la Constitución, en su fracción séptima, otorga facultades y responsabilidades a la Universidad autónoma mexicana para su autogobierno. Pero eso no significa que deba marchar al margen de las demandas y los intereses de la sociedad. Y para eso, hay que escuchar la voz del pueblo.
Todas estas consideraciones deben privilegiarse, por su impacto positivo, para conducir una reforma integral de la Universidad, que se construya en el andamiaje de los más sólidos consensos, sí, con los universitarios, pero también con la sociedad y con las autoridades federales del ramo, para ganar legitimidad, a fin de darle factibilidad de futuro de largo alcance a la UAZ.
En la referida reforma, un punto crucial será operar e implementar, en el corto y mediano plazo, un renovado modelo de gestión administrativa y financiera que ayude a la Universidad a superar la asfixiante crisis económica que hoy padece, producto de una serie de ineficiencias, ausencia de procesos racionales de planeación estratégica y de algunos excesos.
En lo académico, los retos de cara al futuro son muchos y multidimensionales. Hay que actualizar la oferta de licenciaturas y crear un ecosistema tecnológico avanzado, con espacios consolidados de educación hibrida y virtual. Se requiere transitar hacia la Universidad de la innovación, sí realmente se desea hacer honor al lema actual de la UAZ.
Pero hay algo fundamental en este escenario de reforma integral de la UAZ: garantizar trato profesional económico justo y digno, para académicos y trabajadores universitarios, es una exigencia.
Para que tenga éxito esta reforma integral universitaria, será menester poner en contexto un trato digno para todos los trabajadores y no solo para las burocracias “doradas”.
SUPERAR LOS PASIVOS DE LA UAZ, UN DESAFÍO
La UAZ está hoy catalogada en la actualidad, por la SEP y la ANUIES, como una de las universidades públicas mexicanas con mayores de niveles de endeudamiento, que ponen en riesgo la realización de sus actividades sustantivas, incluso el pago de la nómina a sus trabajadores.
La deuda elevada que la UAZ tiene con el ISSSTE es uno de los pasivos que más presionan la vida de la Máxima Casa de Estudios, sin solución a la fecha.
El ISSSTE nacional, por lo que se sabe, tiene disposición de apoyar siempre y cuando la UAZ muestre la disposición de poner orden en sus finanzas.
