El duro despertar de las startups en México
Iniciamos esta semana con dos novedades; una excelente y otra que nos deja buscando el hilo conductor para comprender: llegó la lluvia tan esperada y, con ella, un clima agradable que inspira a escribir. A la par, recibimos la noticia de que México ha descendido en el ranking de las startups a escala global.
Mientras disfrutamos de una hermosa y fresca mañana, te invito a que me acompañes aquí, en tu Espacio Digital, para que juntos revisemos cómo fue que nuestro país cayó hasta la posición 47 de este ecosistema clave.
Para entrar en materia, te propongo que iniciemos por aclarar qué entendemos por startups.
Según el sitio web de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), “una startup es una empresa de reciente creación que busca resolver un problema del mercado mediante una propuesta innovadora, generalmente apoyada en tecnología”.
La misma fuente refiere que “su modelo está orientado al crecimiento acelerado y a la capacidad de adaptarse con rapidez a un entorno cambiante. En lugar de seguir caminos tradicionales, este tipo de empresa apuesta por soluciones nuevas, escalables y con alcance potencial de gran magnitud”, (ASEM, 2026).
Por su parte, Luma León refiere que los objetivos más comunes de este tipo de emprendimientos tanto en México como en el mundo son:
1. Resolver eficazmente un problema de un cierto sector de la población.
2. Lograr la adopción de su solución, ayudando a bajar las brechas tecnológicas.
3. Ganar presencia en el mercado y generar ganancias para sus inversionistas.
4. Obtener financiamiento para expandirse y lograr el crecimiento de la empresa (TiendaNube, 2026).
Son consideradas como un motor clave de la economía global, con más de 150 millones de ellas en todo el mundo. Estados Unidos lidera con 1 mil 56 millones de startups, seguido de India con 493 mil, (Ddemandsage, 2026)
En el caso de México, si bien no existe un registro oficial al respecto, estimaciones del sector privado calculan que en el país operan entre 1 mil y 1 mil 500 startups activas y junto con las pequeñas y medianas empresas (Pymes), representan en conjunto la creación de hasta el 70 por ciento de los empleos a nivel nacional.
Sin embargo, más allá del número de empresas, el verdadero reto actual radica en el entorno donde intentan sobrevivir y crecer y que es donde subyace la causa de esta caída en el ranking.
Y es aquí donde la mañana fresca se encuentra con los datos fríos.
De acuerdo con el más reciente Global Startup Ecosystem Index, un estudio anual que evalúa la salud tecnológica de 120 países y más de 1 mil 500 ciudades en todo el mundo, México ha encendido las alarmas al caer al puesto 47 a nivel global. El comportamiento histórico habla por sí solo: 35 en 2022; 37 en 2023; 41 en 2024 y 43 en 2025.
Estar en la posición 47 de 120 significa que nuestro país ya está rozando la mitad más baja de la tabla y peligrosamente cerca de salir del Top 50 mundial.
Esta pérdida de cuatro posiciones respecto del año anterior no es un tropiezo aislado; en realidad, es el reflejo de una racha complicada que el país arrastra desde 2022 y nos hemos convertido en una de las pocas economías dentro del Top 50 que, en lugar de expandir su ecosistema, está perdiendo terreno.
En este momento te estarás preguntando ¿por qué está pasando esto? ¿Qué es lo que nos está haciendo perder posiciones?
El Economista explica, en una nota publicada el 14 de junio, que este índice evalúa factores como el desempeño de las startups, el acceso a financiamiento, la calidad del ecosistema emprendedor, la disponibilidad de talento y la capacidad de innovación de cada país, por lo tanto, una posición más baja implica una menor competitividad relativa frente a los mercados.
Otros análisis centran la explicación en torno a uno de los pilares que StartupBlink evalúa y en el cual México muestra una preocupante debilidad: el Índice de Entorno Empresarial de Innovadores. En este rubro, que mide qué tan fácil, rápido y seguro es operar una empresa tecnológica desde la perspectiva legal y fiscal, nuestro país se desplomó hasta la posición 58 a nivel mundial.
La burocracia, la falta de incentivos fiscales y las barreras regulatorias siguen siendo un obstáculo importante para los emprendedores.
A lo anterior, se suma que de las 13 ciudades mexicanas que lograban pasar al selecto grupo de las 1 mil mejores del mundo para emprender, nueve sufrieron un retroceso en esta medición, incluida la Ciudad de México, que perdió cinco posiciones ubicándose en el puesto 63 global.
Este panorama parece un tanto sombrío; sin embargo, el ecosistema se niega a rendirse y mantiene luces de esperanza.
México conserva el quinto lugar en América Latina (región encabezada por Brasil, seguido de Colombia, Chile y Argentina), así como el liderazgo en Centroamérica. Brilla con luz propia en sectores específicos: somos la posición 20 mundial en AgTech (tecnología agrícola) y mantenemos nichos sumamente competitivos en Fintech y Foodtech.
El veredicto es claro: el talento mexicano y la resiliencia de nuestras startups están probados; lo que hoy falla es el terreno sobre el que intentan sembrarse.
¿Qué opinas? Déjame tus comentarios.
Nos leemos pronto.
