Economía plateada: ¿Inclusión o upskilling de supervivencia?
(Primera parte)
Mientras escucho cómo el cielo parece desear caerse sobre nuestra hermosa ciudad, me inspiro para compartir contigo que desde hace varias semanas, he observado con particular interés una serie de anuncios en redes sociales —principalmente en Facebook y YouTube— que promueven la especialización de personas en edad madura, en diversas habilidades de Inteligencia Artificial (IA).
El enfoque mercadológico impacta: este sector de la población, dueño de una amplia trayectoria profesional y una vasta experiencia, es comparado con las nuevas generaciones. Jóvenes que, mediante el uso de herramientas digitales —concretamente «una aplicación para cada tarea»—, son capaces de realizar complejos análisis e informes de alto nivel en tiempos récord.
Aunque la narrativa de esta publicidad introduce una variante sutil —donde la comparación ocurre también entre pares del mismo rango de edad: 50 y más, mostrando al que ya domina la tecnología frente al que no—, el contraste principal sigue siendo contra la velocidad juvenil.
Ante esto, la promesa para los profesionales sénior resulta tan tentadora como urgente: conseguir ese mismo nivel de agilidad en tiempo récord.
Sin embargo, aunque a simple vista esto pareciera fomentar la inclusión de la generación plateada, en el fondo lo que emerge es una realidad más cruda: la presión sistémica por adquirir habilidades digitales, principalmente en IA, como un mecanismo de defensa para evitar la exclusión definitiva del mercado laboral, desde luego, ésta es una de sus lecturas.
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Para comenzar, revisemos de manera general los conceptos de la generación y economía plateadas.
La Generación Plateada (también conocida como Silver Generation) está conformada por los profesionales que hoy, en 2026, tienen entre 50 y 70 años (principalmente pertenecientes a la generación Baby Boomers y los primeros de la Generación X).
Desde luego que al ver canas, suele pensarse que son personas en retirada, sin embargo, la realidad es que se trata de un segmento de población de profesionales en su etapa de mayor madurez intelectual, estabilidad emocional y claridad estratégica.
Son el pilar que resguarda la memoria histórica y operativa de las organizaciones, aunque hoy se encuentra atrapada en una encrucijada: el mercado les exige dominar la velocidad del bit y el algoritmo, ignorando que ellos ya dominan algo más difícil de conseguir: el factor humano y la resolución de crisis en el mundo real.
Por otra parte, la Economía Plateada –Silver Economy-, con información obtenida del sitio web del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, A.C. (ciep.mx), se define como toda la actividad económica que satisface las necesidades de las personas de 50 años y más, incluyendo los bienes y servicios que ellos compran de forma directa y la actividad económica que su gasto genera posteriormente.
De hecho diversas investigaciones sostienen que la economía plateada representa cerca del 20 por ciento del Producto Interno Bruto Mundial y es considerada ya una megatendencia global por el Foro Económico Mundial.
Es precisamente al amparo de esta megatendencia global que diversas plataformas han encontrado valioso nicho de mercado Su agresiva campaña en redes —esa misma que me detuve a observar— no es una casualidad filantrópica; es un modelo de negocio multimillonario cimentado sobre la ansiedad laboral de la generación plateada.
Si analizamos su estructura, estas plataformas no venden tecnología ni educación en el sentido estricto, venden supervivencia empaquetada en «retos de 28 días».
El gancho es brillante: prometen que, dedicando apenas 15 minutos al día en un entorno diseñado para que «no rompas nada», podrás dominar los prompts de la Inteligencia Artificial y ponerte al tú por tú con cualquier nativo digital, brillando como nunca antes con toda la experiencia del mundo, en los espacios laborales.
Desde luego, toda estrategia de mercadotecnia utiliza las emociones para lograr un mayor impacto en el mercado meta, en este caso, lo que estas aplicaciones tocan, es una fibra ultrasensible, el miedo a la invisibilidad, a ser desplazados.
Esto adquiere un matiz bastante profundo si consideramos que el mercado laboral en 2026, se caracteriza por premiar la inmediatez, no pocas veces por encima del proceso, un comportamiento que guarda correspondencia con la esencia de nuestra era.
De esta manera, la publicidad empuja a la generación plateada a un upskilling (capacitación para mejorar o ampliar sus habilidades laborales actuales) forzado. Ya no se aprende por el gozo del crecimiento profesional, sino como un mecanismo de defensa para que el algoritmo —o un jefe deslumbrado por la velocidad— no te reemplace por una persona recién llegada, que sabe usar «una aplicación para cada tarea».
Estoy convencida de que toda persona que desee aprender una nueva habilidad, si posee disciplina y dedica tiempo a ello, puede lograrlo, invariablemente de la generación a la que pertenezca, sin embargo, ¿el criterio de la generación plateada, se puede automatizar?
Si te gustó esta primera colaboración, te invito para que me acompañes en la siguiente entrega de este tema. Continuará…Nos leemos pronto.
