Institución en crisis (segunda parte)
La política federal en materia de universidades públicas es muy clara, no habrá más dinero para el cierre de año, mientras no se vea voluntad de parte de quien dirige la universidad para hacer las cosas de forma diferente y comenzar a generar ahorros.
Cierto es, también, que una sola medida, por sí misma, es insuficiente para lograr resolver el problema de fondo, pero ir dando muestras de verdadera austeridad y diseñar un plan a corto, mediano y largo plazo puede ser esa muestra que quieren las autoridades federales para apoyar a la UAZ.
La UAZ ha incrementado su matrícula de forma considerable, incluso abriendo programas académicos a petición de gobierno del estado, permitiendo que la juventud zacatecana y de estados vecinos puedan acceder a educación superior de calidad a un bajo costo; sin embargo, esas ampliaciones o incremento de matrícula no han traído consigo las gestiones necesarias para que el Estado incrementara el presupuesto, ese ha sido un gran error.
La institución ha cumplido con su función social, pero el gobierno del estado no ha actuado en reciprocidad.
El tema de la matrícula luego es justificación para crear espacios con “funciones de confianza” bajo el pretexto de brindar mejor atención a la comunidad estudiantil, pero, si hablamos con los estudiantes sobre el trato y atención que reciben, nos podremos dar cuenta que no es verdad que mayor número de personas como apoyos académicos brindan mejor atención. Muchas veces, estos apoyos académicos y administrativos ni siquiera se presentan en las escuelas y los estudiantes ni los conocen.
Ese es un tema que se tiene que analizar a profundidad, porque tener más funcionarios no los hace más eficientes, por el contrario, todos se atienen a que alguien más lo haga y al final nadie hace lo que se tiene que hacer.
Existen departamentos jurídicos en muchas unidades académicas cuando eso no está establecido en la normatividad universitaria y, no es necesario, porque no tienen personalidad jurídica, el mismo departamento de la oficina general de la UAZ en estos momentos tiene personal adscrito que ni siquiera tiene el perfil necesario para estar ahí, pero tienen descarga académica, lo que representa un doble gasto para la institución, por un lado se les paga por estar cumpliendo funciones de confianza y por otro lado se le paga al suplente que cubra sus funciones.
Hay apoyos académicos para tutorías, becas, mentorías, titulación, servicio social, uno por cada función, con su respectiva descarga, pago adicional y su suplente para que cubra las horas frente a grupo, y como se trata de un tema de clientelismo político, no se contrata a un solo suplente que cubra todas esas descargas, sino que contratan uno para cada uno porque al final del día esos serán votos en la próxima elección, sin tomar en cuenta que se está precarizando a muchos docentes que son contratados solo por 10 horas de suplencia en lugar de contratar a uno o dos suplentes que pueden aspirar a un mejor salario.
El problema de la atención a la comunidad estudiantil no está en tener a muchas personas descargadas para que apoyen en diferentes tareas, sino a una sola que cumpla horarios y funciones, eso representaría un ahorro para la institución que, aunado a que el cálculo de prestaciones de los funcionarios se haga con su salario docente y no con el salario de funcionarios, comenzaríamos a dar muestras, como institución del compromiso con hacer las cosas de forma diferente.
