TIENEN 104 DÍAS
Para Morena, PVEM, PT, PRI, PAN, PRD, MC y Panal el reloj está corriendo. El 3 de enero es el último día que Manuel Frausto, presidente del IEEZ, les permitirá formalizar los convenios de coalición. Por ser primerizos, Somos México y PAZ están impedidos. Tendrán que ir solos y habrá que ver si sobreviven. En los otros partidos, parecería tiempo suficiente para concretar una coalición, pero en la experiencia se sabe de acuerdos de última hora, como el de 2024, cuando el priísta Carlos Peña y las entonces presidentas del PAN y PRD, Vero Alamillo y Lupita Hernández, no se ponían de acuerdo. Por eso en el Panal, el líder Roberto Galaviz dice que todavía analiza con quién sí y con quién no. Valoran tanto a prianistas, morenistas, petistas y emecistas. Galaviz evita decir “de esta agua no beberé”.
GUIÑO A ULISES
Muy molestos siguen con Morena en el PT. Tanto que el coordinador de diputados federales petistas, Reginaldo Sandoval, no descarta postular a cuadros que aspiraron a una coordinación estatal de la Defensa de la Transformación y que no fueron nombrados, como Ulises Mejía, a quien invitaron a “que se junte”. Los seguidores del diputado guinda siguen con la veladora encendida, aunque las lenguas viperinas adelantan que este mismo martes podrían tener claridad en la ruta que tomarán. Por cierto, los llamados a la unidad que hizo la coordinadora estatal se sintieron vacíos para los otros aspirantes, porque casi siempre fueron excluidos e ignorados, pero una vez que Morena nacional dio su veredicto, ahora sí los necesitan.
SANCIONES PENDIENTES
A otro que se le acaba el tiempo es a Ernesto González, secretario de la Función Pública. Menos de un año le queda en el cargo y no tiene sanciones firmes por aquel escandaloso caso de corrupción (según él), que había en la Junta de Conciliación y Arbitraje por supuestos acuerdos entre el personal y abogados. Tampoco se han visto castigos relevantes por el caso de la presa Milpillas ni contra el director de la Policía Vial, Oswaldo Caldera. Y si de esos casos que él mismo destapaba no hay resultados, menos habrá de los que no quiere hablar, como los subsidios de vivienda para funcionarios o, recientemente, la asignación sospechosa de 44 obras para una sola empresa, por parte de la Secretaría de Obras Públicas, a cargo de Mildret Karla Montes.
RECONCILIACIÓN
Roberto Luévano y El Antorcho Ávila llevaban ya un par de años de no hablarse. Tenían resentimiento desde que Roberto, a quien no le alcanzó el triunfo en Guadalupe, quiso tumbar a la regidora antorchista Nidia Caro Reyes. Apenas el pasado fin de semana, en la reunión bonillista en Fresnillo, se reconciliaron. Se sabe que previamente Roberto, junto con la diputada Maritere López y Priscila Benítez, ya andaba repartiendo candidaturas. Su plan sigue siendo: él otra vez a la presidencia de Guadalupe; la panista López a la reelección; Priscila al distrito local 4 y El Antorcho, si quiere, le dejan el distrito 5.
LLAMADO A LA REBELDÍA
Para la gobernanza, el líder de la 58 del SNTE, Marcelino Rodarte, es uno de los que está en contra de todo y a favor de nada. Resulta que el líder sindical jubilado se opone al gran acuerdo nacional, validado por la presidenta Claudia Sheinbaum, de restringir el uso del celular en primarias y secundarias. “Cuando las leyes son injustas, hay que desobedecerlas”, dice el rebelde Marcelino. Su tirada es que el sistema se dé cuenta de que la iniciativa no funciona y regresen las cosas a la normalidad. Por cierto, a Marcelino no le dolieron los resultados de la prueba PISA porque, asegura, se trata de una evaluación “neoliberal” y no representa la realidad educativa del país. En este caso, como en la 4T, no hay autocrítica del líder sindical en este sentido.
