La Crónica borra, no censura
El pasado martes 13, la Crónica del Estado de Zacatecas publicó en Facebook: “En 1826, el gobernador de Zacatecas, José María García Rojas, respondió mediante oficio al Senado de la República que en Zacatecas no existían logias de masones y que, en caso de haberlas, lo desconocía por la secrecía de sus reuniones”.
La fuente señala que tal vez el gobernador ignoraba que en la capital zacatecana y en Sombrerete existían logias, pero considera más probable que no haya querido comprometer a sus iniciados, entre los que estaban los mejores demócratas de Zacatecas, así como amigos y colaboradores del titular del Ejecutivo.”
Un apreciado amigo que sí sabe del tema, me etiquetó. Como respuesta a su deferencia comenté: “la imagen [una moneda de la fase republicana con un gorro frigio, un haz de rayos y la palabra libertad] no corresponde a la masonería.
“Quienes trascribieron el texto no dan crédito al autor del texto, el cual proviene, literal, del Bosquejo histórico de Elías Amador. Volví a sugerir que los escritores de la Crónica pusieran contexto y explicación para el público”.
Antes de la tercera hora, la etiqueta y mi comentario fueron borrados. Aunque la publicación es una dependencia subordinada, no acusaré que fue censura. Simple: desaparecieron mi nota. No me bloquearon, como denuncian otros lectores.
Por cierto, otro hecho que he leído con frecuencia, merced a los algoritmos, es que en algunas notas la Crónica ha sustituido la palabra “nació” y colocan la expresión “llegó al mundo”.
Anoto el dato para preguntar si es retórico el eufemismo del parto o nacimiento, o está vinculado a cuestiones extraterrestres y no se considera que los no nacidos no están en la tierra, aunque ya están protegidos, legalmente. Es pregunta pública. Antes de nacer, ya llegaron al mundo.
HUMANIDADES
Las hoy unidades académicas de Filosofía, Historia y Letras cumplieron 39 años de laborar. Lo hicieron como Escuela de Humanidades. El pasado martes 13 de octubre fue aniversario de cuando el Consejo Universitario reconoció su existencia. La Escuela inició labores escolares el 8 de septiembre de 1987. Ese día la inauguró el secretario general de la Universidad. El acto ocurrió en el auditorio de la entonces Escuela Secundaria de la UAZ —sita junto a la Mina El Edén—.
Comenzó con una sola licenciatura y un título: Humanidades. Un par de lustros después fueron separadas para establecer las actuales unidades, cada una con perfil propio y la formación de sus posgrados. El proyecto y empuje de la Escuela de Humanidades tiene un grupo fundador, cuyos rasgos académicos y políticos son distintos a los profesores contemporáneos.
El grupo fundador no participaba del todo en la Universidad-partido de la década de 1980. Los profesores eran distantes a las expresiones de las izquierdas, no así algunos estudiantes que laboraban en la Universidad.
Cito al grupo fundador: Veremundo Carrillo, Lauro Arteaga y Patricia Pensado. En siguientes semestres se integraron Benjamín Morquecho, José María Palos, Mirtila García (los tres qepd), Marcelo Sada, Ramón Kuri y José María Navarro. En otros semestres ingresaron Daniel Sada, Alejandro García y Matilde Hernández.
La publicidad para el ingreso se hizo en periódicos y el tradicional correveydile. Los anuncios pregonaban que el perfil de egreso era para laborar en periodismo, docencia, investigación y otras labores de extensión. Hubo exámenes de ingreso y listas de aprobados y reprobados. Comenzaron casi 40 estudiantes. Concluyeron en la primera generación una decena, unos con perfil de Historia y otros en Letras.
Tras la conducción fundadora del maestro Carrillo, siguió en la dirección el maestro Marcelo Sada. Con ellos se inscribieron y concluyeron las cuatro primeras generaciones de estudiantes. En la administración de Sada se ataron varios cabos sueltos que no consentían la conclusión de los estudios y la titulación de los egresados; se completó la definición de las licenciaturas en Humanidades, ocurrió cuando la Dirección General de Profesiones de la SEP autorizó que los títulos llevasen la terminación del área de estudio; se estableció una maestría con becas proporcionadas por el Conacyt; y, se gestionó la ampliación de la planta docente.
Por el perfil de los estudiantes —la mayoría eran trabajadores en horario matutino: profesores de primarias, periodistas, universitarios—, las clases se dictaban por la tarde.
Al concluir las primeras generaciones sin empleo, éstas se insertaron lentamente en el mercado laboral “propio” de los humanistas: archivos, docencia y periódicos. Hoy día el calado de los egresados de las primigenias Humanidades va de la burocracia universitaria y gubernamental a las crónicas municipales, de la prensa a escritores fantasmas, de los sin título a integrantes del SNII.
POSDATA
Conciencia rosa: lunes 19 de octubre.
